Lily le dijo a Robert con firmeza: —Señor Morris, usted ya no es mi novio. —Señorita Fulton, pero yo no quiero terminar con usted —respondió Robert. Después de eso, Robert salió del club llevándose a Lily en brazos. Sin embargo, ella siguió forcejeando. —¡Suéltame! —gritó Lily. Helen y Mónica quedaron completamente sorprendidas por la escena. Cuando Lily y Robert estuvieron a punto de salir del club, ambas se dieron cuenta de que algo no estaba bien. —¿Qué hacemos ahora? —preguntó Helen, inquieta. Mónica también se sentía nerviosa. Las dos estaban aturdidas y no sabían qué hacer, ya que Celeste y Lily ya se habían ido. Además, pensaron al mismo tiempo: Esto es demasiado aterrador. No es seguro quedarnos aquí. —Tal vez sea mejor irnos —murmuró Mónica. Así que las dos chicas usaron

