Michael llevó a Ivy al aeropuerto y la ayudó a obtener su tarjeta de embarque. Al notar que ella se resistía a marcharse, sonrió y le prometió: —Irè a visitarte después de Año Nuevo. El rostro de Ivy se iluminó al instante. —¿Vendrás con Rachel? —preguntó. Todo había sucedido tan rápido que ni siquiera había tenido tiempo de decírselo. Michael asintió en señal de confirmación. Ivy esbozó una sonrisa feliz, casi infantil, pero enseguida se borró cuando recordó algo importante. —Tienes que tener cuidado con nuestro tío. Ha ido ganando poder en la empresa mientras estabas fuera estos últimos dos años. —No te preocupes. Sé cómo manejarlo —respondió Michael con tranquilidad. Luego le entregó una tarjeta de crédito—. Cómprate lo que quieras. —Gracias —dijo Ivy, sonriendo. —Se está hacie

