Nadia dijo: —Vayamos a mi casa. No quiero hablar de esto en público. Celeste miró a su alrededor y respondió: —Recuerdo que tu casa queda bastante lejos de aquí. Nadia señaló un pequeño hotel y explicó: —He estado viviendo aquí últimamente. Al ver que Celeste arqueaba ligeramente las cejas, Nadia apretó los dientes y añadió: —Tuve una pelea absurda con Caleb por su negativa a divorciarse, así que me mudé aquí para evitarlo. Comprendiendo la situación, Celeste asintió con expresión neutra. —Vamos. Nadia suspiró en silencio, aliviada. Celeste la siguió hasta el hotel y entraron en la habitación temporal de Nadia. Era una estancia sencilla, con una cama tamaño queen y una mesa. Sobre ella había muchas botellas de productos para el cuidado de la piel, y la ropa de Nadia seguía dentro de

