Aquello fue un golpe bajo. Ivy había decidido atacar a Celeste justo en su punto más vulnerable. Hasta entonces, siempre se había ocultado tras el nombre del DNC u otras excusas para maniobrar desde las sombras, pero esta vez la humillación fue demasiado grande. Tras perder el concesionario, Ivy decidió exponerse abiertamente y buscar venganza sin disimulo. Aunque Celeste se sorprendió por un instante, pronto recuperó la calma. Sabía que Ivy no dejaría las cosas así, pero le resultaba inesperado que se revelara tan pronto. Esta vez, Ivy no solo se representaba a sí misma, sino también a toda la familia Louis. Si volvía a perder, la dignidad de su familia quedaría seriamente comprometida. Celeste ordenó sus pensamientos y dijo con serenidad: —Señor Blackwell, no se preocupe. Primero debe

