Dominik llevaba una semana entera enseñándome a usar las armas y a defenderme, por ello todas las tardes esperaba pacientemente su llegada, no obstante cuando el momento de reunirnos llegó vi en su cara que algo iba mal. —Nik... —susurré cuando lo vi venir pero él me miró con el ceño fruncido y yo lo miré sin entender. Pero cuando iba a decir algo papá llegó mirándome de la misma forma antes de agarrar con fuerza mi brazo. —Ve con las mujeres vamos a salir, sabemos quiénes son los que están detrás de esto y también quien es el traidor. Te quiero alerta bebé, espero que Mörder te haya enseñado bien con el arma —dijo mirando a Dominik quien enseguida gruñó. —No soy Mörder, soy Geszler. —Cuídate bebé —dijo papá ignorándolo entonces me dio un arma la cual tomé con firmeza. Tomó mi cara

