—Duele —gruñó Jake en el momento que pasé el algodón por su pómulo lastimado. Tuve que contenerme para no sonreír ante su voz de niño pequeño tan adorable que cualquier abuela cerca querría apretarle las mejillas. —Debiste pensarlo antes de enfrentarte con Dominik. De inmediato él detuvo mi mano con la suya a la vez que me miraba fijamente con clara molestia en sus fracciones. A continuación mordí mis labios para no reír pues apesar del poco tiempo que llevaba conociédolo casi podía leer sus pensamientos en este momento. — ¿Estás diciendo que soy más débil que él? Yo entorné los ojos y volví a pasar el algodón sobre el golpe. Jakob a veces se comportaba como un bebé mimado, a diferencia de su hermano, el cual resultaba ser muy maduro. —Estoy diciendo que no debiste golpearlo, no po

