—Ni siquiera sé que voy a hacer yo solo con ellas —farfulló Benjamín con la cara entre las manos mientras sus codos se apoyaban en su escritorio, minutos atrás Estrella había dejado su oficina tras haber rechazado su oferta de irse con ellos a Canadá—. Dijo que, aunque le encanto, no me ama, y que no sabe si podría enamorarse de mí, porque en su vida solo ha amado a un hombre y él la ama también. —Es que no debiste planear un futuro a su lado sin asegurarte de que quería un futuro a tu lado —explicó Enriqueta, agradecida de que a él le pasaran cosas a su primera hora de la mañana, y no a final del día, que para ella era madrugada—, necesitas comenzar a pensar antes de actuar, todos tus problemas son por impulsivo. Benjamín asintió y respiró en serio profundo, lo tenía claro, y aun así cu

