Paris recibió a Sebastián con un beso cuando fue a verla por la noche a casa de su abuela. —Hueles a perfume —dijo Paris con el ceño fruncido, un perfume peculiar que ella conocía porque lo olía cada día desde que Christina había decidido sentarse junto a ella en cada clase. —Hueles a Christina —inquirió Paris cruzando sus brazos esperando que Sebastián le explicara porque su camisa tenía impregnado el aroma de su compañera, Sebastián frunció el ceño y soltó un resoplido. —Christina me beso… me tomó por sorpresa y por supuesto la detuve —confesó Sebastián a Paris quien en todo momento mostró un gesto serio. —Quiero que sepas que jamás le he dado un motivo para que crea que puedo tener algo con ella. Paris se mantuvo en silencio, algo que inquietó mucho más a Sebastián. No quería tener p

