Son pocos los minutos que tienen que esperar León a Enzo ya vestido en la puerta del ascensor. Ambos se encontraban en ropa relativamente deportiva, y solamente habían ido a dejar sus pertenencias, colocarse un calzado más cómodo y profesional y volver a salir al pasillo para dirigirse hacia dónde se encontraba el área de los entrenamientos. Agradeciendo a Noah, cómo siempre, buena predisposición y el excelente trabajo que realizaba todo momento como manager, para gestionar que los lugares en los que ellos se hospedaran tuvieran tuvieran gimnasios completos en los que los boxeadores pudieran entrenar antes de sus peleas. —¡Ey, me hace sentir cómo una mujer que me estás esperando!— Bromea palmeando su hombro e ingresando ambos a la caja metálica. —Bueno, parece que sos bastante metrose

