—Lo siento, pero no pienso ir a clases hoy —informó a través del parlante de su celular, tosió unas cuantas veces mientras caminaba hacia su cama para acostarse a como había pasado haciendo todo el fin de semana, y luego escuchó cómo su mejor amiga soltaba un sermón al otro lado de la línea. — ¿Por qué diablos no? Nunca faltas, acabas de perder un período de clases —la escuchó cuestionar, la castaña hizo una mueca de cansancio que sabía muy bien que su amiga no vería y tomó su computadora de la esquina de la cama. Estaba lista para seguir invernando mientras miraba algo en Netflix y comía frituras. —Porque no, Brenda. —Chelsy, algo pasó el viernes en la fiesta y no quieres decírmelo, no hagas que vaya a tu apartamento, sé muy bien que es por eso que no quieres venir. La castaña automát

