Para ser sincera, Chelsy jamás pensó que el favor que le estaba pidiendo el rubio fuese a hacerse en ese preciso instante, por lo cual estaba algo aturdida.
— ¿No te faltaba alguna clase importante? —cuestionó Luke a la vez que caminaba hacia la puerta del auto n***o que estaba parqueado. Chelsy se quedó quieta en la acera del estacionamiento de la universidad, tratando de hallar respuestas a lo que estaba pasando, ¿Desde cuándo Luke tenía un auto? ¿Adónde irían? ¿Qué era eso tan importante para Luke?
—Todas las clases lo son —logró responder después de salir de su pequeña crisis mental. Luke alzó su mirada y la observó desde el otro lado del auto, con los brazos apoyados en el techo de este.
—Me refiero a pruebas o algo por el estilo —dijo con obviedad. Chelsy negó y dirigió su mirada a la de él y por más que quisiera no ser una curiosa y comenzar a soltar pregunta tras pregunta, sentía que iba a explotar.
— ¿Y este auto? —le interrogó y se acomodó la correa de su pesado bolso sobre el hombro. Luke miró el techo del vehículo y luego a ella, encogiéndose de hombros.
—Lo he rentado.
Esa fue su única respuesta, haciendo que la castaña frunciera el ceño y alzara sus manos en señal de perplejidad.
—Esto es demasiado extraño, Luke.
— ¡Lo sé! —espetó él. Al parecer Chelsy no era la única que estaba perdiendo la cabeza en esa situación.
— ¿Esto es un plan para matarme o algo por el estilo? —soltó a modo de broma lo primero que se le vino a la mente y enseguida, a como siempre, se arrepintió. Luke soltó una gran carcajada al escuchar aquello, se dobló en su lugar y por un momento, ella no pudo verlo porque el auto lo tapaba.
El muchacho se reincorporó, le vio divertido y negó rápidamente.
—Sí, Chelsy, hoy es tu último día con vida —dijo con sarcasmo mientras se llevaba ambas manos a la cabeza y hacía un gesto de horror. La castaña sintió su rostro arder y luego de mucho rato decidió ir hacia el vehículo, tenía la mirada gacha mientras abría la puerta del copiloto y a su lado escuchó a Luke soltar otra risa, casi desganada—. Si te fuese a matar no te hubiese ido a traer donde tus amigas, ellas sabrían que ibas conmigo, no soy tonto —Enseguida ella alzó la mirada, sorprendida—. Bromeo.
Luke negó con gracia y se montó al carro, seguido de Chelsy.
El ambiente adentro era algo pesado y se podía sentir una ligera presión. El rubio encendió el auto haciendo que el motor rugiera al instante, sobresaltándola a ella.
No podía creer que había decidido acompañarlo sin saber adónde era que iban o el motivo, sus pensamientos estaban revueltos, en lo único que podía pensar en ese instante era que estaba al lado de Luke en ese bendito auto, en silencio y que todo eso la estaba incomodando demasiado y no dudaba que a él también.
—Chelsy, escucha —la llamó, sus manos presionaron el volante del auto para luego dejarlas sobre sus piernas. La castaña volteó su rostro para verle—. En serio agradezco que hayas aceptado venir conmigo, cuando me levanté en la madrugada estaba tan nervioso y asustado de todo, sentía que no podía hacer esto, he pasado tan nervioso durante la mañana, y entonces se me ocurrió que si no iba solo tal vez no me sentiría tan mal, ¿Me explico? —se detuvo para hacer esa pequeña pregunta y Chelsy asintió—. Como sabes, últimamente no cuento con muchas personas, digo, tengo a Calum, y quizás a los demás de tu grupo, que me caen bien, pero no es lo mismo que contigo.
Para en ese momento, el corazón de la castaña había dejado de funcionar y se recordó respirar, porque esa confesión le cayó como un balde de agua con agua fría.
—Me siento cómodo contigo, y tú eres alguien razonable la mayoría del tiempo y siempre me das buenos consejos, aunque no lo creas, me eres de ayuda, por eso no dudé en pedirte a ti que me acompañaras a esto, porque sé que estarás ahí, para mí. Y eso me lo has demostrado varias veces.
Quería llorar. Chelsy quería llorar. No sabía si era de la emoción o porque todo aquello había sido muy emotivo, pero quería lloriquear como una niña. Su mirada fue directo a la guantera del vehículo, no sabía qué decir exactamente, las palabras del rubio la habían dejado muda.
—Gracias, Luke —no sabía por qué le estaba agradeciendo, pero quería decírselo. Posó sus ojos en los de él y le sonrió, con demasiada alegría adentro de ella.
—Gracias a ti.
❤❤❤
El viaje no había sido incómodo a como Chelsy esperaba que lo fuera, a lo contrario, Luke había puesto música y habían comenzado a hablar de cosas triviales, desde las clases que estaban siendo muy pesadas hasta cómo ellos lidiaban con todo.
La castaña no quería preguntarle exactamente qué era eso importante que tenía que hacer él porque sabía que Luke no se miraba muy cómodo respecto a eso, así que no lo hizo y se calló todas las dudas que le rondaban por la mente. De todos modos, la confesión que le había hecho el rubio antes de partir con el viaje, había hecho que ella confiara en él mucho más.
Pero cuando vio adónde era que se estaban aproximando después de mucho tiempo de viaje, ella había quedado realmente confundida.
— ¿La playa? —cuestionó en voz alta, haciendo que Luke pusiera sus ojos en ella. El rubio asintió, tímido.
Chelsy observó en silencio cómo a lejos se percibían algunas personas caminando por los andenes, algunas llevaban tablas de surf en mano, otras iban vestidas casualmente.
—Buscaré un lugar para estacionar —comunicó Luke en un susurro—, Si quieres puedes bajarte acá y esperarme.
Ella asintió, dejó su bolso en el asiento trasero y abrió la puerta del vehículo para bajar, no sin antes darle una mirada a Luke.
Chelsy vio cómo el auto se alejaba para luego girar hacia la zona de estacionamiento y comenzó a caminar hasta los andenes de pavimento. Se apoyó en los barrotes de metal que separaban la calle de la arena y observó cómo las olas venían e iban con frecuencia. Su corto cabello estaba siendo azotado por el viento de otoño, su rostro siendo salpicado con una leve brisa del océano.
— ¡Chelsy! —escuchó su nombre ser gritado, giró su cabeza para ver a Luke acercarse a ella con pasos apresurados. Cuando estuvo cerca, notó lo nervioso que estaba él— ¿Esto es demasiado para ti? —cuestionó, provocando que la castaña frunciera su ceño.
—Luke, no sé por qué estamos acá, estoy confundida —declaró y se cruzó de brazos.
—Escucha —soltó un largo suspiro cansado—. Esto es demasiado para mí también, juro que te lo explicaré todo y contestaré cada una de tus preguntas luego.
— ¿Luke? —se escuchó atrás de ambos. Chelsy observó quién era y se encontró con una chica delgada, que vestía un extraño overol purpura. Frunció su ceño al ver cómo Luke la miraba sorprendido, seguido de ir donde ella y abrazarla.
Se abrazaron por largos segundos y Chelsy no pudo evitar sentirse mal, como si toda esa escena le hubiese caído pesado. Ella no iba a mentir, la chica extraña era realmente bonita, su cabello de un rojo natural y ojos oscuros. Cuando estuvo cerca, pudo percatarse que la cara de la desconocida estaba llena de pecas y cejas gruesas. Realmente linda.
—Me alegra poder verte al fin, no sabes cuánto te extrañé —habló la muchacha después de que Luke se separa de ella—. Por un momento pensé que ya no querías verme a mí o a Matías.
Sí, Chelsy estaba en otro nivel de confusión, se sentía realmente perdida y fuera de lugar.
—No, estaba enojado con Matías, no contigo, Fiona —dijo Luke después de un rato. El rubio se giró y se encontró con Chelsy, de brazos cruzados y ceño fruncido—. Fiona, ella es Chelsy, una amiga de la universidad.
—Mucho gusto —soltó la pelirroja con una gran sonrisa, estiró su mano hacia la castaña y esta la tomó, extrañada, ¿Quién daba la mano con demasiado entusiasmo en estos días?—. Eres muy bonita.
— ¿Gracias? Tú también —dijo dudosa y miró a Luke, quien estaba viendo todo con una sonrisa en su rostro.
— ¿Dónde está Matías? —preguntó Luke, llamando la atención de Fiona. Esta se encogió de hombros.
—Nos está esperando cerca de las rocas al oeste del mar —contestó y comenzó a caminar, Luke y Chelsy la siguieron—, Matías está nervioso, Luke, cree que lo odias a muerte, ¿Lo odias a muerte? —la pelirroja detuvo su paso para ver a los ojos al rubio.
—No, Fiona —respondió—, Si vine hasta acá es para mejorar las cosas. También estoy nervioso.
La pelirroja asintió y continuó su camino hacia el océano.
Chelsy apresuró su paso para posicionarse a la par de Luke y tocó su brazo para llamar su atención.
— ¿Quién es ella? —le preguntó en un susurro para que solamente él escuchara, pero la pelirroja llegó a oír y se giró para encarar a la castaña.
—Soy su hermana —le respondió con una pequeña sonrisa y se giró para ver por dónde iba.
Chelsy abrió su boca por la sorpresa y volteó a ver a Luke, quien tenía la mirada fija en las olas que azotaban con fuerza, claramente, tratando de evitar contacto visual.
¿Su hermana?