Los planes

1996 Palabras
֎ Mohammed ֎ Iván estaba furioso, los planes habían cambiado dado a los acontecimientos de los últimos meses, Edward Harris había desaparecido, las evidencias del caso de Sebastián Rey se manejaban con suma discreción. Liseth acababa de aparecer muerta en un lote baldío cerca de la reserva forestal perteneciente a Valentina Lorens y no había rastro alguna del niño. – ¿Que está pasando tío? – Preguntó furioso – Parece que todo se ha puesto en contra nuestra desde que llegamos – Todo cambio trae consigo nuevos retos y nuevas oportunidades – Iván apretó la pelota de goma que usaba para desestresarse y tomó el teléfono mientras hacía una llamada. – Iré a averiguar acerca de la muerte de Liseth – Informé colocándome de pie – Cualquier eventualidad te avisaré – Tío – Me llamo haciendo que detuviera mi salida – Encuentra al niño, por favor – Si – El pequeño Sebastián era importante. A pesar de rastrearlo no había dado con su paradero, nadie había visto a ese niño, nadie sabía a quién se lo había entregado Liseth antes de ser raptada. Mi incompetencia había provocado que ella escapara en un momento de descuido y todo se había echado a perder desde ese instante. Mi teléfono sonó sacándome de mis pensamientos, me sentí extraño al ver qué se trataba de Valentina Lorens de nuevo, desde la información que Valentina me había pedido había empezado a considerar la posibilidad de que realmente fuera mi hija y me había llenado de esperanzas, pero a la vez me entristecía. – Señorita Lorens – Saludé con la mayor imparcialidad que logré transmitir – ¿Se le ofrece algo? – Necesito hablar de algo con usted, tengo un problema legal, quiero que usted lleve el caso – Ser el abogado de Valentina y el hombre de confianza de Iván era desgastador, esa doble vida consumía todas mis energías, y aunque en el pasado trabajaba para Valentina solo para obtener información para la familia Anek, ahora las cosas habían cambiado, la revelación que me había hecho Valentina lo había cambiado todo. – ¿De qué se trata? –En el pasado Sebastián Rey, tuvo una relación con una mujer llamada Liseth Sada al-husany – Comentó sin rastro de emoción, fingí no saber nada y escuché con atención – Esa mujer apareció muerta hace poco, en una de mis propiedades y poco después de que el cuerpo fuera hallado una llamada anónima me denunció como autor intelectual del crimen – Eso es bastante grave – Apunté – ¿Tienen pruebas? – Claro que no, yo no maté a Liseth – Valentina suspiró con cansancio y continuó – Por eso quiero que usted cómo mi abogado lleve mi caso, contrate a los mejores en el área y encárguese de desenmascarar a quien me denuncio – Escuché las exigencias de Valentina pensativo. Independientemente de quién fuera Valentina en realidad, había sido criada por mis enemigos y era igual a ellos. – Claro que si señorita – Me dispuse a colgar la llamada, pero ella me detuvo. – Mohammed – Dígame – respondí – ¿Averiguo algo de lo que le encargué? – Me removí nervioso en mi asiento pensando en que responder – ¿Ya sabe que pasó Realmente con Rodrigo? – Muy poco señorita, desapareció hace veinte años sin dejar rastro – Sostuve el relicario que Anne me había dado el día que nos casamos y observé su foto ya desgastada por el tiempo – Seguiré trabajando en eso. Supongo que desea encontrarlo lo más pronto posible – Soló quiero saber qué pasó con él y si está vivo, conocer el motivo de porque nunca regresó por mi – A pesar de que ella no sabía que yo era Rodrigo, al escuchar esas palabras de nuevo sentí que eran un reproche para mi – Le… le llevare todo lo que encuentre – Aseguré trastocado – Mohammed – Hablo de nuevo deteniéndome de colgar – Necesito también que redacte una orden de embargo – ¿Una orden de embargo?¿Contra quién? – Contra el banco de mi papá ֎ Edward ֎ La vida con mis primos no era mala, de hecho, me sentía a gusto con ellos, me trataban como un hermano, pero extrañaba mi casa, a mis amigas y… a Valentina. mantenía mi mente ocupada para no pensar en ella y lo lograba la mayoría del tiempo, de no ser porque desde la primera visita de Valeria mis primos habían quedado encantados con ella y cuando ella les hablo de Valentina se volvieron fanáticos a sus películas, series, canciones. Era irónico, había huido hasta el otro el lado del mundo y, aun así, ella parecía seguirme. Sali de la casa de mi abuelo hacia la de mi mamá, crucé el gran jardín a pie y llegué al pasillo exterior, allí estaba esperándome María, me dio una sonrisa amplia cuando me vio. – Hola Edward – Saludó caminando hacia mí y dándome un par de besos en las mejillas – Hola – Saludé más bajito de lo que quería, me agradaban sus visitas, pero había empezado a sentirme extraño con ella, sobre todo porque era muy atenta conmigo. – Me preguntaba si hoy por fin aceptarás mi invitación a dar un paseo por la ciudad – Sonreí apenado mientras me llevaba la mano a la nuca pensando en alguna excusa para negarme – Antes de que te niegues, quiero aclararte que no es por lo que tus primos creen, solo trato de ser amable contigo, no estoy coqueteando contigo. Tu mamá me contó que tuviste un problema de amor y por eso te pones triste en ocasiones, así que yo solo intento que te sientas mejor. – Te lo agradezco, de verdad, pero…– Una llamada entro a mi celular interrumpiéndome, siempre que estaba con Maria recibía llamadas – Discúlpame un momento – Pedí, tomé el celular y no pude evitar sonreír al ver que quien llamaba era Valeria – Hola Vale – Hola bebe – Saludo con su característico tono alegre – Baby, quería saber si ¿Tienes planes para la próxima semana? – No – Respondí de inmediato – ¿Vas a venir? – Me sentía feliz cuando Valeria iba a verme, era bueno tener a alguien conocido allí, no decía que no la pasara bien con mi familia, pero extrañaba mucho mi país y extrañaba a mi mejor amiga, aunque ella fuera la hermana de Valentina y por ende siempre me hablaba de ella. – Si bebé – Respondió – Bebe también quería preguntarte si has hablado con mi hermana – Suspiré sonoramente con un poco de tristeza y me dispuse a responderle. – Me llamo hace unas semanas – Acepté – ¿Y qué? ¿Se disculpó contigo? – Sonreí con amargura y al alzar la mirada me encontré con la mirada atenta de María, había olvidado por completo que seguía allí. – No, te cuento cuando vengas – Dije dejando claro que no quería hablar de eso por teléfono – ¿Cómo sigue Calina? – La verdad finge estar bien. Pero la veo desanimada, ahora pasa más tiempo con Valen y al parecer eso la ha hecho sentir mejor – Me abstuve de hacer cualquier comentario de Valentina, porque estaba muy molesto seguramente diría algo odioso referente a ella – Estoy pensando en llevarla conmigo a verte… – ¡No! – La interrumpí – Quiero decir que si pasa tanto tiempo con Valentina es mejor que no sepa dónde estoy – Me excusé, volví a mirar a María quien seguía con su mirada atenta en mí – Vale, tengo que colgar, una amiga vino a visitarme – ¿Cómo así que amiga? ¿Qué amiga? – Suspiré, Valeria era ese tipo de amigas celosas, aunque conmigo nunca tuvo mucho problema porque nunca fui de amigos. – Te la presentaré cuando vengas – Respondí – Vale, debo colgar, gracias por llamarme, estaré esperando que vengas. – Está bien bebé, cuídate, te quiero mucho – Colgué la llamada y miré de nuevo a María algo avergonzado. – Discúlpame, ¿Que me habías dicho? – Pregunté sin recordar nuestra conversación previa. – ¿Puedo preguntarte algo? – Asentí, ella se sentó en una de las sillas y yo la imité sentándome frente a ella – ¿Valentina es esa exnovia de la que habla Fiore? ֎ Santiago ֎ Lo frívola que era Valentina me sorprendía, me pidió que hablara y ella se dedicó a escucharme sin cambiar de expresión, estaba tan enojado con la amenaza de su padre y ella lo único que hacía era mirarme con aburrimiento. – ¿No vas a decirme nada? – Me molestaba esa actitud que Valentina tenía conmigo – ¿Que te hice yo Valentina? – Lo siento – Pronunció en un tono bajo – No esperaba que mi papá hiciera algo como eso – Respiré profundo y me recosté al espaldar de mi asiento. Valentina colocó su mano sobre mi escritorio y se puso de pie sin dejar de mirarme – Sé que tienes mucho que hacer, yo también tengo cosas pendientes, pero no quiero irme sin arreglar esto – Hablo con determinación – ¿Quieres que me arrodille y te suplique que regreses conmigo? Lo haré si eso es lo que quieres – Suspiré cansado y me pasé las manos por la cara. – Valentina ¿Cuál es tu interés en que volvamos? – No puedo arrojar a la basura dos años de mi vida – Respondió con expresión agobiada – Te di dos años de mi vida con la esperanza de que podríamos construir un futuro juntos. No puedo hacerme a la idea de perder a alguien tan importante de nuevo – ¿Y Edward? – Ella suspiro cansada al escucharme y rodeo el escritorio hasta pararse a mi lado. – Seré totalmente sincera contigo – Respondió – Sabes que todo comenzó como un plan, sabíamos que alguien diferente al GEU le pedía información sobre mí, además se enteró de muchas cosas que pueden perjudicarme, a mí y a mi hermano.– Explicó con el mismo desinterés que las veces anteriores – Además es ilógico que pienses que algo podía haber pasado entre nosotros, aparte de usarlo para molestarte, no pasó nada significativo entre los dos y siendo realistas Santi, el jamás aceptaría a la persona que soy. – ¿No sientes nada por él? – No – Respiré profundo, traté de ser razonable, pero yo amaba a Valentina cómo nadie, y saber que ella era quien estaba esforzándose por retomar lo nuestro me hacía flaquear en mi decisión – ¿Será que podemos darnos otra oportunidad? – Preguntó con expresión suplicante. – Eso me haría muy feliz – Respondí sin poder evitar sonreír al decirlo – Pero temo que te equivoques – Ella sonrió ligeramente y se inclinó hacia mí dejando un beso sobre mis labios. Quede sorprendido, llevaba años esperando por Valentina, para que fuéramos una pareja normal y finalmente ella parecía abrirse conmigo. En pocas ocasiones la había besado y que ella tomara la iniciativa me llenó de alegría. – ¿Entonces vamos a dejar este mal entendido a un lado y te casarás conmigo? – Aún estoy molesto contigo Valen – Respondí en un murmullo, tratando de negarme, ella sonrió victoriosa, tomo mi rostro con sus manos y me beso de nuevo. – ¿Y ahora? – Sonreí dándome por vencido, aparte la mirada para no dejar ver lo emocionado que estaba, y ella ensanchó su sonrisa. – Déjame pensarlo bien – Respondí tratando de fingir que estaba indeciso – ¿Harás que me arrodille? – Preguntó y me gire al escucharla, Negué mientras ella me miraba directamente y saqué la argolla de compromiso que Valentina me había devuelto cuando terminamos, tome su mano y coloque el anillo donde debía haber permanecido. Dejé un beso en el dorso de su mano y luego puse mi mano sobre la suya mientras la miraba. – Claro que me casaré contigo
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