- - - - - Su expresión estaba oculta tras un par de gafas de sol tintadas de montura grande .como acababa de terminar de rodar, todavía llevaba su ropa de escenario bajo el traje. Se concentró en la carretera que tenía delante y regresó al cuartel tan rápido como pudo , como si no pudiera oír los gritos de Stanley. Mirando a Stanley, que se alejaba en el espejo retrovisor, Isabela le preguntó; —¿No vas a espéralo? — Al fin y al cabo , Stanley sólo llegaba tarde porque le había esperado. Damián sonrió. —Solo quiere holgazanear. Tiene un millón de maneras, diferentes de volver al cuartel por su cuenta. — Oh .— Isabela vio entonces una pequeña nevera, dentro del coche, que contenía agua. Abrió un una y se bebió un sorbo. Incluso encontró algunos bocadillos y los comió para saciar su

