Me encontré con Nacho e Isabella en el departamento cuando llegué de la universidad y el sol se estaba poniendo. No tuvimos el tiempo de vernos durante todo el día, ya que las dos habíamos dormido de más en la mañana y debimos correr para no llegar atrasadas a nuestras clases y mi día había sido extremadamente largo. Ambas nos miramos con dolor en nuestros rostros. —Recuérdame no beber tanto un día de semana, menos cuando tenga clases tan temprano al otro día —se quejó cuando yo ponía mis cosas en la mesa y Nacho sonreía divertido—. La resaca no me dejó hasta pasado el almuerzo. —Igual a mí, nos pasa por no comer nada antes de beber. —Parece que se divirtieron ayer —dijo Nacho quien se encontraba sentado al lado de mi prima en el sillón con su gran brazo alrededor

