POV: Mia Romano
Ha pasado una semana que me dieron de alta, el doctor me dijo que de acuerdo a mi condición y descuidos mi recuperación es más tardada, pero no me importa si con eso tengo a Fernando a mi lado, se ha mostrado muy atento, nos hemos hecho muy buenos amigos y nos dimos cuenta que tenemos muchas cosas en común nos gusta la misma comida, la misma fruta, el mismo sabor de helado, las mismas series de televisión y ahora es mi compañero de rutina, aun no puedo hacer terapia hasta que el cardiólogo me de alta, no puedo hacer ningún esfuerzo pero el me da masaje en mis piernas.
—¿Estás lista para tu picnic con Andy? —me pregunta atento, hoy tiene que ir con su mamá así que Andy vendrá a cuidarme y a pasar el rato conmigo
—Si, solo esperamos que Andy llegue. Oye, ¿sabes algo de mi tía? Desde que se fue mi papá a Francia, no la he visto.
—Mmmm —carraspea su garganta —no, no he visto a tu tía —noto que comienza a ponerse nervioso —No quiero que hagas movimientos bruscos Mía, tranquila por favor ¿Si?
—Fer, como si pudiera hacer movimientos, solo me dejas tirada en el jardín y te lo juro que no me moveré —le regaló una sonrisa aunque en el fondo me encanta que esté preocupado por mi
—Mía, última vez que escucho que te expresas así, estarás sentada porque adapte un asiento para que te recargues y no te duela tu espalda, solo que me preocupa que te pase algo, ¿Y si, mejor te quedas en la habitación? Aquí pueden ver y estar cómodas —me hace sentir mariposas en mi estomago cuando veo su preocupación
—Tranquilo, estaré bien. Anda llévame al jardín —estiro mis brazos para que me cargue, cuando lo abrazo me encanta oler su fragancia y siempre me recargo en su pecho, cuando llegamos al jardín observó que va llegando Andy con Mateo, se dirige a donde estoy.
—¿Cómo está la mejor amiga del mundo? —Escucho decir a Andy, ambos se dirigen hacia donde estamos y Mateo me saluda de un beso en la mejilla, para mi estos saludos son nuevos ya que nunca se habían acercado a mí tanta gente mostrado su cariño y apoyo, aunque lo noto serio y distanciado ¿Será que no le agrado?
—Bien ¿lista para nuestro picnic? Ahora traen la comida que se preparó, le mande un mensaje a Gina para que ella preparara la comida, espero la dejará lista —observó que Fernando se me queda viendo un poco nervioso y observa a Mateo —Anda ve con tu mamá, estaré bien
—¿Segura que estarás bien? Cualquier cosa me llamas y vendré corriendo —yo asiento y veo que sale por la puerta con Mateo mientras Andy observa a su chico irse y sonríe.
—Muy enamorada de Mateo como quisiera tener una pareja y enamorarme, pero así como estoy —aunque trato de asimilarlo no puedo, me es difícil —jamás pasara
—¡Hey tranquila!, algún día llegará tu príncipe azul y te querrá tal cual eres, recuerda que tu condición es normal y eres como todas las personas, solo no puedes caminar pero eres bella y yo se muy bien que tu príncipe ya está aquí —niego de forma inmediata
—No conozco a nadie Andy, ¿Cómo voy a tener cerca a mi príncipe azul? Además ya sabes lo que me pasó en la prepa así que mejor decidí no involucrarme en temas amorosos
—¿Nadie? ¿Y esa sonrisa tonta? —se queda pensando —¿Te gusta Fernando? —mi color de mis mejillas me delata
—No Andy, como crees eso… —pongo los ojos en blanco, me hago la disimulada
—Mía no soy tonta, anda confía en mí. Yo, soy tu mejor amiga así que necesito que me digas la verdad ¿Te gusta Fernando? Te he visto que cuando estas con el sonríes como tonta, te le quedas viendo como mensa
—Si Andy, me gusta Fernando pero él jamás se fijara en mí además no soy tan bonita como las chicas de la universidad, jamás le llamaré la atención con estos pantalones y estas blusas, como me gustaría vestirme como tu con faldas, shorts, vestidos pero ¿Para que? Con esa estúpida silla jamás las voy a lucir
—¿Quién dijo que no podías vestirte de esa manera Mia? —pregunta enojada
—Mi tía y Emma, tengo cicatrices y hematomas en mis piernas, además no podré lucir un lindo vestido o usar zapatillas, mi tía dice que son gastos innecesarios sino salgo de la casa
—¿Enserio Mia? Sabes que tu tía y tu primita no me agradan mucho, —se queda pensando —Tengo una excelente idea pero no se si sea tan buena idea ¿Vamos a la plaza? Así buscamos ropa bonita para que enamores a Fernando
—¿A la plaza? ¿Enamorar a Fernando? —me rio de sus locuras —Fernando dijo que no me moviera de aquí —veo que busca en su bolsa
—No traigo mi tarjeta de crédito, sino iríamos a comprar ropa coqueta.
—Mi papá me dejó varias tarjetas de crédito pero nadie sabe de esas tarjetas, es mi dinero y mi tía no debería de saberlo, yo tampoco confío en ella —volteamos a ver como entra la bruja a la casa como ama y señora de ella
—Vamos a la plaza Mia, huyamos de aquí. Vamos a que te hagan un cambio de look y compremos ropa nueva, mi chofer nos ayudará anda ¿Qué dices? —su idea me agrada muchísimo así que sonrió y asiento le quiero dar una sorpresa a Fernando cuando llegue
—Está bien, ayúdame a pasar a la silla —Andy me ayuda a pasarme con mucho cuidado.
Cuando me coloca en la silla nos dirigimos a buscar a mi tía para avisarle que saldremos, sé que ella está trabajando en la oficina de mi padre, toco la puerta y a lo lejos escucho mucho movimientos y tardan en abrir, cuando abre, cierra la puerta de forma inmediata como si estuviera escondiendo algo.
—¿Pasa algo? ¿Por qué tardaste en abrir? —pregunto curiosa, ya que la veo nerviosa
—Nada Mia ¿Qué quieres? Estaba ocupada haciendo un trabajo de las fundaciones
—Andy y yo, vamos a la plaza, a pasear —observó que ve a mi amiga y asiente
—Si quieres tardar o pasar la noche con tu amiga, adelante —se vuelve a meter a la oficina y cierra con seguro, sospechoso, Andy me pone una frazada en mis piernas porque Fernando le dijo que debo de guardar calor
Llegamos a la plaza, mi chofer me ayuda a bajarme del coche y Andy empieza a empujar la silla, comenzamos viendo ropa divina y aunque no la luciría tan bien como en los maniquíes se que me veré diferente, Andy tiene unos excelentes gustos y compramos diversas blusas, pantalones, faldas, shorts, tops, chaquetas, blazer, zapatos, botas y hasta zapatillas, lamento por el chofer de Andy, que es el que le tocó cargar con todo. Yo observo todas las tiendas y me detengo cuando veo ropa de hombre y pienso en él.
—Mira Andy —señaló un aparador —esa sudadera, debemos de comprarla y se la regalamos a Fernando
—Va, espera aquí pequeña y voy a comprarla —entiendo cuando me quedo fuera de las tiendas lamentablemente no todas las tiendas las hacen con rampas o un espacio suficiente para personas como yo, así que me tengo que esperar afuera observando los maniquíes. Observo la gente pasar pero me encuentro a mi peor pesadilla
—Mira, a quién tenemos aquí a la tullida —observó a Sofía que se acerca a mí y con otras chicas que se ríen de su comentario —¿Qué haces aquí? Estas plazas son para personas sanas las cuales pueden recorrer las tiendas no gente como tu
—¿Gente como yo? Soy una persona como tu y tus amigas —todas se ríen de mi comentario
—Eres una inútil, ve te dejaron afuera como un mueble porque no te puedes mover, no puedes entrar a todas las tiendas porque nadie acepta a personas como tú —se que tiene razón pero no le daré la razón
—Pero tengo el dinero suficiente para contratar personas que hacen el trabajo para mi, ¿lo recuerdas? Al final eras mi empleada —ahora soy la que se ríe pero su enojo es tanto que me suelta una bofetada pero al golpearme Andy va saliendo de la tienda y observa todo. Corre a mi lado
—¡Sofía! ¿Qué hiciste? —Andy suelta la bolsa y se dirige a mí —¿estás bien Mía? —revisa mi mejilla y enfrenta a Sofía
—Nuevamente tu deberías de saber elegir tus amistades Andy
—Eso lo hago Sofía, porque crees que tu no eres mi amiga. ¡Estas loca Sofia!, eres enfermera y te atreves a golpear a una persona con una discapacidad
—Ella me ofendió, esta maldita solo nos ofende porque tiene dinero. No recuerdas que por ella corrieron a Fernando de la universidad y lo dieron de baja, no deberías de ser amiga de personas como esta…
—Fernando regresó a la universidad y ella es mi amiga, así que si te metes con ella te metes conmigo, ¿no te quedó claro la última vez? —Andy la abofetea —mejor vete lejos que no te vea porque soy capaz de matarte en este momento —Yo observo todo al final Sofía tiene razón, soy una inútil, siento mi rostro que arde y tengo muchas ganas de llorar pero no permitiré que ella me vea mal, cuando Sofía se va nuevamente Andy se pone a mi altura y me revisa —maldita te rasguño tu mejilla —me toca y me duele —vamos a curarte esa herida
—Auch, duele —Andy comienza a empujar mi silla y se dirige a una farmacia, comprando una bandita para ponérmela y limpiarme la herida —vámonos Andy, por favor
—Si amiga, lo siento no debí dejarte sola —comienza a empujar la silla y nos dirigimos al coche, comienzo a sentirme mal porque se que Sofía tiene razón soy una maldita invalida que no puedo ni comprar una maldita blusa porque necesito de terceras personas, tengo muchas ganas de llorar pero no quiero que Andy se preocupe —¿Estas bien Mía?
—Si Andy, solo me siento cansada creo que fue un largo día, quiero llegar acostarme, perdón por arruinar tu día
—No arruinaste nada Mía, al contrario yo lo siento no debí dejarte sola —me abraza
—No es tu culpa Andy, estoy bien —le regalo una sonrisa aunque por dentro tengo muchas ganas de llorar.
Cuando llegamos a casa, me despido de Andy, es la primera vez que uso el elevador yo sola, no quiero ver a nadie me disculpo con ella, se que lo entiende, el chofer deja las bolsas en mi habitación. Llego a mi habitación y trato de pasarme a la cama pero al estirarme siento una punzada en mi pecho y caigo al piso, comienzo a llorar de nuevo porque ni lo más simple puedo hacerlo, Sofia tiene razón soy una inútil…