Aun no amanece en Bergen cuando la camioneta blanca que maneja Pam se estaciona frente a su pequeña casita. Luciendo una amplia sonrisa en su rostro, la pelirroja apaga la camioneta, toma las llaves en su manita, abre la puerta para descender y camina dando saltitos pequeños hacia el lado del pasajero para indicarle a Kalevi que han llegado. Cuando abre la puerta, la bella chica admira la varonil carita dormida del apuesto chico rubio. Aprovechando que esta dormido, la chica besa repetidamente los rojos y carnosos labios del chico antes de acariciarle su mejilla con suavidad mientras trata de despertarlo. "Kalevi, mi amor, ya estamos en casa." La voz de Pam hace que el chico despierte un poco, pero no lo suficiente. "Huuummmm..." Kalevi abre un poco los ojos e intenta incorporarse,

