Corrió tan rápido como fue capaz para alejarse de aquellos niños que le hacían daño, no le importaba que el manto oscuro cubriera los cielos, solo quería escapar. Quería tener una familia, ser amada y apreciada por alguien. Sin embargo, parecía que no era ese su destino. Los niños se burlaban porque nuevamente fue rechazada para la adopción, era su quinto intento en lo que iba del año, pero ninguna familia parecía interesada en ella, elegía niños más pequeños a ella. —¿Por qué no puedo tener una familia? ¿Por qué tuve que ser huérfana? —gritó con desesperación, sus pies fallaron llevando su pequeño cuerpo al frío suelo. El viento sopló, los árboles se mecieron como si danzaran, las sombras formaron imágenes tétricas. Pues sin darse cuenta había llegado al lindero del orfanato muy cerca

