El atentado

1768 Palabras

SANDRO —¡¿Cómo ha podido pasar esto?!—, grité indignado. Nadie podía darme una respuesta sólida sobre cómo se había incendiado y quemado por completo un tercio del edificio de mi empresa. —Hay pruebas de arsénico, señor Herrera—, explicó el jefe de bomberos, mientras sus hombres trabajaban para apagar el fuego y salvar lo que pudieran. Que no era mucho. ¿Para qué contraté seguridad si no van a hacer su trabajo? —¡J0der!—, maldije, agarrándome el pelo con tanta fuerza que me sorprendió no haber arrancado los gruesos y negros folículos de mi cuero cabelludo. Todos mis planos con información sobre mis nuevos productos tecnológicos habían desaparecido. Y casi la mitad de mis empleados habían perdido sus cubículos, ya que habían sucumbido al fuego. —¿Hay alguien herido o...? El jefe de

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR