En el momento en que Astrea abrió la puerta de su habitación asignada, quedó completamente asombrada, puesto que era el doble que la de la casa de su madre. Se encontró con un vestíbulo con el piso de mármol pulido y detalles en madera. El lujo comenzaba a intimidarla un poco, la estancia contaba con un diseño de espacio abierto. Lo que le parecía bien, puesto que le encantaba ver las estrellas por la noche, y con los ventanales de piso a techo que ofrecía una vista panorámica era simplemente hermoso. Aunque estaban cubiertos por cortinas de seda y lino en tonos suaves, que permitía ajustar la iluminación natural, y que creaba un ambiente cálido, incluso acogedor. «Nunca me acostumbraré a esto», se dijo. En cuanto al mobiliario, en el centro de la habitación había una majestuosa cama ta

