Hace muchísimos años venía a los campamentos un joven llamado Manitou. Debido a su mal comportamiento, fue expulsado del campamento, y decidió vengarse. Durante toda la eternidad: aunque esto ocurrió hace muchísimo tiempo, Manitou sigue visitando los campamentos. Podemos saber que está cerca porque antes de su llegada puede escucharse un sonido similar al de un tambor.
En ocasiones, al despertar, algunos niños se han dado cuenta de que les habían dibujado en la frente, o por el cuerpo, una letra M en color roja. Está pintada con sangre.
[Recopilada en el grupo de w******p de monitores de campamento. Según explican, esta historia va seguida de una noche de sustos para los niños de los campamentos: los monitores pueden dibujar una “M” cerca de las tiendas o simular el ruido de un tambor.
El loco bajo la cama
Esta es la historia de una joven de [....], llamémosla Sara. De pequeña, Sara tenía miedo a la oscuridad, hasta que adoptó a un perro que le hacía compañía. Durante años, Sara dormía tranquila porque sabía que bajo la cama estaba su perro, y si tenía miedo solo tenía que extender la mano: entonces, el perro empezaba a lamerla hasta que se quedaba dormida.
Así pasaron los años y Sara se hizo adulta. Una noche, en la radio, escuchó que cerca de [....] estaba en busca y captura un asesino muy peligroso. Sara, acompañada de su perro, no tenía miedo: se metió en la cama, extendió la mano hacia el borde y el perro, como todas las noches, empezó a lamerla.
Durmió del tirón y, al despertar, le sorprendió que el perro no se hubiera cansado de lamerle la mano en toda la noche. O eso creía: al abrir los ojos, encontró al perro muerto sobre el suelo de la habitación. Bajo la cama, un hombre seguía lamiéndole la mano.