Esta historia empezó un día que me encontré con mi vecina Yola en la gasolinera, nos saludamos y mantuvimos una pequeña charla. Yola es una mujer de unos 36 años morena de mediana estatura, unos pechos no muy grandes pero firmes, delgada y con un potente culo, que no grande. Viste siempre de una forma un tanto provocativa pues siempre usa prendas muy finas que dejan adivinar todas sus formas y en varias ocasiones la había visto con faldas semi trasparentes que a trasluz dejaba ver su entrepierna. Aquel día llevaba puesto un vestido de color crema muy fino de punto, marcando claramente unos pezones amenazantes, al moverse de un lado a otro mientras hablaba sus pechos se movían libremente por la ausencia de sujetador, cuando se fue a pagar la gasolina me di cuenta de su culo también flotab

