Mi vecina y yo nos quedamos totalmente destrozados sobre el sofá al rato sonó el timbre de la puerta, me levanté y abrí, ahí estaba Alex en todo su esplendor con un abrigo de visón hasta los pies, zapatos de tacón su preciosa melena rubia recogida. Bueno, me dijo: — ¿me vas a invitar a entrar o no? — Perdona, conteste: pasa, pasa, es que estas tan guapa que me he quedado colgado. Entró riéndose y se dirigió a Yola, ésta a duras penas le había dado tiempo de ponerse el vestido. — Hola mi amor me parece que me he perdido algo. Yola respondió: — ya le he dicho a éste que esperásemos a estar todos pero no respeta nada. Alex frunciendo el ceño dijo: — ¿nada de nada? Y Yola bajando la vista asintió: — nada de nada. Vaya felicidades, me dijo Alex has conseguido en dos días lo que yo no, en mes

