Alexandra. El día en que Eros se iba era hoy, y desde el encontronazo que tuvimos en su oficina no habíamos vuelto a hablar. Vi la puerta de su habitación abierta, entre con Harriet en mis brazos, mientras ella jugaba con una sonaja. Él guardaba ropa en su mochila, iba y venía dentro de la habitación. —Pense que te irias por la noche — Él no se volteo, solo negó con la cabeza. Suspiré. — Papá...— grito Harriet, no había visto a Eros desde el funeral, ese día en la oficina la volvería a ver después de dos semanas, Eros se enderezó y se quedó tenso, Harriet siguió —Papá— estiró sus bracitos para que Eros la tomara, Eros la miraba atraves del espejo, mi mirada fría y mortífera espera a su encuentro. —Ella no tiene nada que ver con nosotros, Eros — mencioné, estaba molesta, Harriet se

