Eros. Alexandra se preparaba para ir a la oficina, yo estaba junto a ella, ajustando la corbata. —¿Llevaras a Anastasia a su práctica de patinaje?— pregunto Alex, la mire y sonreí. No dejaría de pensar en lo afortunado que había sido de recuperarla. Estos años junto a ella han sido tan emocionantes, y junto a mis hijos era una vida soñada. Amaba a mi familia, eran lo mejor que me había pasado. —Si, creo que si— respondí. —¡Mamá! ¡Alek me está molestando!— rode los ojos fastidiado, era la misma cosa todas las mañanas. —Yo voy— conteste, Alex me sonrió dulce. —No seas muy duro con él, es igual a ti— respondió burlona, yo solo la mire serio, haciendo que ella soltara una carcajada. Baje, y en la cocina se encontraban mis tres hijos. Harriet comida un pan tostado, miraba su teléfono

