Eros. Estaba embarazada. Carajo, creo que me puse pálido porque ella me ayudó a sentarme. —¿Estás bien?— pregunto nerviosa, retorcía sus dedos con angustia. La miraba, sus pestañas aleteaban sus hermosos ojos. Estaba frente a mi, mire su perfecto cuerpo, para mí toda ella era perfecta. Sus pechos se veían más rellenos, claro que había notado eso, al igual que su trasero. Me volvía loco. Y ahora entendía el porqué. Estaba esperando un hijo. Otro más. —¿Cuánto tienes?— pregunté mirándola a los ojos. —Dos meses, me enteré apenas hace una semana— sonrió tímida—Lo siento Eros, no creí que te lo tomarías tan mal, tal vez...— la tomé de la nuca y la atraje a mi, para besarla. Ella gimió entre mis labios. Junte su frente con la mía. —Me has hecho un hombre mucho más feliz el día de

