Joel llegó puntual como siempre a su clase el lunes, pasó el fin de semana completo con Patricia, hicieron lo que no habían hecho en años, disfrutar plenamente uno del otro. — No me gusta cuando te quedas callado Joel. — El tema con ella es que siempre quería saber qué pasaba por su cabeza. — Estoy bien, pienso en los temas que impartiré la próxima semana. Ya sabes que lo llevó difícil porque son todos unos adolescentes. — el se tomó un trago de la cerveza que se estaba bebiendo directo de la botella. Así le gustaba. —No son adolescentes. Todos pasan de dieciocho. — No todos. Seguro que debe haber sus excepciones — Comentó el como si nada. Aunque no hacía más que pensar en Alisson Méndez. ¿Porqué no podía sacarla de su cabeza? Ella no era especial, para nada, era simple, vulgar

