Capítulo 15. No se trata de lo que siento sino de mi deber. —Adrián— Me siento un completo imbécil, la trataré de lo más bajo y ahora simplemente no sé cómo acercarme a ella, está mañana al despertar aún seguía dormida, no quiero incomodarla así que estoy tratando de llevar las cosas, mi día está lleno de trabajo y la verdad pensar en ir a un restaurante me hace recordar lo mal que la trate y se me quita el hambre. Al llegar a casa me voy a mi habitación y me doy una ducha con la esperanza de verla en el comedor, al bajar nuevamente está solo mi plato en su lugar. — Carmen, ¿Adalia? — Ella me mira con temor y se acerca sirviéndome ensalada. — Señor, mi niña estaba muy cansada, paso el día con la instructora de etiqueta, la hubiera visto, es como si mi Adalia no fuera ella, está más

