capítulo 41. — Adrián White— — Vamos hermano déjala, ven, vamos. — Dice Richard tomando mi hombro, miro la puerta frente a mí esperando que salga, pero no lo hace. — Vamos, dale tiempo. Camino junto Richard al despacho donde no pierdo tiempo en servirme un trago, todo me cayó encima de golpe, ahora que me he vuelto a iluminar con una mujer a la que llevo presente hasta mis sueños, me duele ser la causa de sus lágrimas, ella ya a pasado por mucho y yo solo hago parte de ese sufrimiento, no pensé enamorarme de ella, no así, jamás pensé que llegara amar tan rápido alguien, esa mujer con su inocencia me robó el corazón. — ¿Y bien? ¿Cómo tu mundo se volvió un caos en tus propias narices? — No sé cómo todo se fue al demonio, por alguna razón sabía que Margaret no se quedaría tranquila,

