El mismo día New York Violet En medicina nos entrenan para muchos momentos difíciles. Emergencias, diagnósticos complicados, decisiones que pueden marcar la vida de un paciente o de su familia. Y también para esas conversaciones duras… esas en las que tienes que mirar a los ojos a alguien que está a punto de perder lo que más quiere, y decirle la verdad. Sin rodeos, pero con cuidado. Con empatía, pero sin desbordarte. Nos enseñan a mantener la compostura, a controlar las emociones, a no involucrarnos más de lo necesario. Es parte del protocolo. Nos explican que debemos ser claros, profesionales, humanos… pero hasta cierto límite. Y eso, la mayoría de las veces, funciona. Al menos, cuando se trata de los demás. Porque cuando el dolor es tuyo… cuando el que está al otro lado no es un pa

