Dorian caminaba por los pasillos de aquel gran castillo cuidando que Sorian no lo viera, pues aquel alfa aprovechaba cualquier tipo de distracción del omega para agredirlo o insultarlo. Desde su primer celo en el castillo tanto como su padre como su hermano lo insultan o golpean por el simple hecho de que es un omega.
Al llegar al comedor vio a la servidumbre un poco ansiosa y preocupada.
- ¿qué es lo que sucede Karime? - le pregunto a la beta de unos 28 años encargada del aseo de las habitaciones.
-es su madre, hoy que regresaron del pueblo llego mal, y no han salido del su habitación desde que llegó el doctor - dijo la beta con impaciencia.
-Muchas gracias Karime - dijo Dorian para ir al cuarto de sus padres más paro en seco cuando vio a su padre llorar y a su hermano en shock.
- ¿qué es lo que paso? - preguntó Dorian con tranquilidad, aunque los nervios se lo estén comiendo por dentro.
-Tu madre acaba de morir - dijo el alfa llorando.
Dorian analizo la situación y llorar no serviría de nada, llorar no traería de vuelta a su madre ni nada por el estilo.
Dorian muy pocas veces lloraba y cuando lo hacía era por culpa de que hermano, dio la vuelta y se dirigió al jardín el cual estaba muy bien cuidado gracias su madre la cual se encargaba de cuidar y mantener en buen estado aquellas rosas rojas y blancas. Dorian recordaba como su madre le decía que le debía hablar con cariño a las plantas para que crecieran bien, Dorian rió, pero más bien pareció un sollozo, sin darse cuenta ya estaba llorando mientras acariciaba las rosas, deseaba que la muerte de su madre fuera una pesadilla y en un momento despertaría más nunca paso. Su padre y su hermano lo observaban desde la ventana del despacho del alfa.
-No quiero que lo molestes más - dijo el alfa dirigiéndose a su hijo.
- ¿Porque no? Los omegas son inservibles, ve mamá murió - dijo el joven alfa sin medir las palabras.
Su padre sonrió y le soltó dos bofetadas a su hijo.
-No quiero que menciones a su madre, para ti no es tu madre, no te atrevas a mencionarla. - el alfa estaba en shock pues su padre jamás le había dicho eso.
Aquel alfa había herido el orgullo de su hijo con lo que había dicho.
Sorian salió de aquel despacho directamente con su hermano omega para molestarlo, aquel alfa era conocido por jamás hacer lo que le decían. Al llegar con su hermano, lo empujo haciendo que cayera hacia atrás de aquí banco n***o de madera pulida, el omega se le quedo viendo indiferente y se paró para volver a sentarse, eso descolocó a Sorian, el omega siempre lloraba o le reprochaba. El Omega no le dio importancia y siguió jugando con su anillo entre sus dedos, Sorian lo volvió a empujar haciendo que Dorian gruñera y lo retara con la mirada. El alfa vio en los ojos del omega algo que no pudo descifrar, siempre sus ojos demostraban miedo o temor a él, pero ahora no demostraban absolutamente nada o bueno nada que el pudiera leer.
El Omega retomo su postura y se volvió a sentar jugando de nuevo con sus anillos, Sorin se fue de una vez por todas de aquel lugar dejando solo al omega.
Algunos días después, aquel pequeño Omega no se encontraba tanto tiempo en casa más bien había conocido a un omega, su nombre era Cristian, un omega experto en defensa personal por no llamarle maestro, pues estaba prohibido que un omega ejerciera ese tipo de habilidades; los omegas solo servían para procrear y servir al alfa, aquello ya tenía harto a Dorian, Algo había cambiado en su hogar, algo, pero el aun no hallaba que, su hermano lo seguía agrediendo, las sirvientas lo trataban como siempre, su padre... Su padre era el, su padre se había atrevido a golpearlo, había usado su voz de mando y lo había herido.
Dorian se quedó sentado en el sofá de aquel omega con la mirada perdida en el banco blanco de terciopelo.
- ¡Ey Dorian! ¿Qué sucede amigo? - dijo el omega.
- ¿Ah? No nada estaba pensando en algo.
El contrario lo miro para que siguiera hablando.
- ¿Me podrías enseñar? - al principio el omega no sabía a lo que se refería, pero al captarlo negó efusiva mente con la cabeza.
- ¿Para qué? - preguntó.
-solo quiero distraerme un poco - dijo Dorian con falsa inocencia.
-Ay dios como puedo decirte que no - dijo llorando falsamente haciendo reír al omega.
Las "clases" habían dado comienzo, y Cristián estaba enseñándole a Dorian a manejar un poco el arma blanca empezando con la navaja de mano.
-en el centro Dorian - dijo Cristian
El omega lanzo la navaja dando en el blanco, acertando varias veces en los blancos puestos, Cristian lo felicitó por su puntería yendo a descansar después de un rato de estar practicando, Dorian agradeció por las enseñanzas y ofreció pagarle a Cristian más él no lo acepto diciendo que lo tomara como un favor.
Dorian asintió no muy convencido despidiéndose de su amigo para regresar al castillo donde lo esperaba su padre y su hermano molestos y con el ceño fruncido.
El omega rodó los ojos y siguió su camino, la voz de mando le afectaba mucho aun, eso él lo quería cambiar mas no sería correcto así que obedeció cuando los dos alfas la usaron sintiéndose muy muy pequeño.
- ¿Dónde demonios estabas Lark Dorian? - dijo el padre de ambos chicos.
El omega lo miro indiferente y alzó los hombros en repuesta. En resultado recibiendo una bofetada del el padre de el mismo.
-cuando pregunte algo tienes que contestar - dijo el alfa - ¿entendiste?
En ese momento a Dorian se le paso una idea muy loca en su pequeña y retorcida mente ¿qué tan malo seria matar al rey?
Dorian río para su adentros diciéndose que estaba loco.
El asintió con la cabeza y su padre soltó su rostro, el omega se paró de aquel banco y subió a su recámara.
¡Maldita sea esperó se mueran algún día! - gruño el omega.