capítulo 46

1616 Palabras

Ruego ahora, hijo mío, al Dios Todopoderoso para que Él te conduzca al escondite de este gran tesoro. Ruego con todo mi corazón y con todas mis fuerzas, amén de con mayor desesperación que si implorase que tuviera piedad de mi alma, que un día no muy lejano, amadísimo hijo, leas estas palabras. No me juzgues, ya que éste el privilegio sólo de Dios. Acuérdate de mí en tus momentos difíciles y recuerda que te amé por encima de todo. Y cuando nuestro mundos sean separados, con la benevolencia de Dios, verás entre ellos el padre rostro de ti hijo. — Profesor esos son los escritos de su padre. — Si, Andrés son los escritos de mi padre, pero este nunca lo he leído. — Bueno tenemos tiempo para hacerlo profesor. — Papá dejo muchas cosas a mitad, después que se fue a la selva. — No creo

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR