El beso divino. Y de vuelta con Yurik y Luz de Luna que ingresaban a la casa de los antiguos gobernantes de esa ciudad abandonada, que si antes de ser rota la maldición, lucía presentable y conservada, ahora parecía recién construida. -Pase a su humilde morada, hermosa Señora de la noche. Le dice parsimonioso y haciendo una reverencia a la que, con su elegante presencia le dio una nueva razón de existir al desolado lobby de aquel lugar y juntos, cual si fueran un joven matrimonio recorriendo la nueva casa que pensaban adquirir, fueron conociendo salón por salón, pasillo por pasillo y habitación por habitación de aquella enorme residencia, hasta que una especie de recamara principal, presidida por una gran cama finamente adornada con elegantes cortinajes, complementada con barra de ca

