Bajé del auto azotando la puerta, Apryl me siguió de cerca. Al entrar en la casa saludé a mis padres y no me detuve.
Antes de entrar pude escuchar a mi padre decirle a Apryl que sería un día largo.
La castaña dio dos golpes en la puerta antes de entrar.
— Ari, porfavor perdóname. Yo trataré de compensar lo que te hice — la ignore y seguí escribiendo en mi laptop.
— No me ignores porfa, sé que lo que hice estuvo mal pero no tenía de otra. Te juro que jamás te haría daño — la cama se hundió mientras ella se dejaba caer en mi colchón.
— Me drogaste... ¿te has puesto a pensar que hubiera pasado si ese somnífero fuera mortal para mí?
— No, jamás se me cruzo eso. Lo que se es que estoy arrepentida por mis acciones, devi de buscar otra manera o decirte que tenía un asunto urgente, pero no quería que tú pensaras mal.
La mire por unos segundos antes de regresar mí mirada devuelta a mi laptop.
— ¡¡Promete que si necesitas hacer algo en algún momento me dirás que espere y no harás algo estupido!!
— Lo prometo, de hoy en adelante te diré la verdad.
Apryl me dio un abrazo muy fuerte y se tumbó a mi lado.
No me di cuenta en que momento me quedé dormida pero cuando desperté ya era muy tarde y Apryl se había marchado.
Bajé a la cocina por un poco de agua cuando mi madre entro.
— ¿Qué tal cariño? —dio un beso en la frente.
— Mmm... bien, supongo —saqué una botella de agua de la nevera y me senté en el sofá de la sala.
— ¡Pude notar que discutían Apryl y tú! —dijo sentándose a mi lado.
— Si, pero ya estamos bien.
— Me alegro que hayan aclarado las cosas. Tu padre y yo queríamos hablar contigo.
— Se trata de algo que te hemos ocultado todos estos años —dijo papá mientras bajaba por la escalera.
— ¿Sobré qué? —mire a cada uno con sorpresa. Sé que mis padres no me dicen todo pero que me hayan ocultado algo por mucho tiempo y que ellos lo estén diciendo, debe de ser algo muy importante.
— Hija mía ¿tú crees en los seres sobrenaturales? —mire a mi padre con sorpresa por el tipo de pregunta.
— ¿Qué clase de pregunta es?
— Solo responde Aria.
— Si. Papá no sé a qué se debe tu pregunta pero si creo que existen muchos seres que no conocemos —papá me miró incrédulo por la respuesta que le dí.