Aria
Él chico solo hizo una mueca de dolor pero no me sirvio de nada por que ni aún asi me dejo el paso libre.
—Vaya, tú eres todo menos indefensa—articuló.
—Eso hace que me gustes más dulce conejita—confeso.
—Podrias dejarme ir, es mi primer dia y tendre problemas por tu culpa—dije frunciendo mi ceño.
No quiero que llamen a mis padres el primer dia, eso seria bastante malo.
—No tengo problema con eso es más le dire al profesor que es mi culpa—dijo
—¿Enserio? ¿no me llevaras a otro lugar? o ¿si?—dije haciendo una mueca.
—¿Qué crees tú?—dijo con una sonrisa de lado.
—¿Sabes qué? mejor lo hago yo, no quiero que me metas en más problemas—susurre lo ultimo.
—Ya, no te preocupes es encerio te llevare a tu aula—dijo el rubio.
—¿Qué aula es?—pregunto.
—el aula A2—dije mirando el suelo, este chico me pone nerviosa.
Pense que me llevaria a otro lugar, pero efectiva mente me lleva a mi aula.
Caminamos por unos cuantos pasillos más hasta llegar a A2.
—¿Y bien?—pregunte.
—Toca o tus padres no te enseñaron que es tocar—dijo con burla.
—Idiota!—susurre.
—Es obvio que me enseñaron pero me da miedo que me castiguen y todo por tú culpa—dije señalandolo con el dedo.
—No te preocupes, yo te quite tu tiempo pero es que no pude evitarlo, te vi y me perdi en tu mirada, tu olor me vuelve loco, y tus labios me hacen una invitación a pecar con ellos mi dulce conejita—dijo sin dejar de verme a los ojos.
Me quede sin poder decir nada, no supe que hacer o que decir esto es una locura, como puede pasar eso en menos de una hora de conocernos. Me arme de valor y llame a la puerta. Un hombre de no más de unos treinta años aparecio frente a mi.
—Srita. primer dia de clases y usted llega tarde—dijo muy serio él profesor. me encongi por el tono del profesor y respondi.
—Yo lo lamento, no fue mi intención es que tuve un percance—di un fuerte suspiro esperando que todo saliera bien.
—No la culpe a ella todo fue por mi la vi y no pude evitar quitarle su tiempo, no la agarre con ella—dijo el rubio mirando al profesor.
—Bien, no hay problema si no fue usted la responsable—dijo el profesor
—Bueno, nos vemos mi dulce conejita—dijo el rubio alejándose por el pasillo.
—Bien, tú eres Aria Brown ¿verdad?—pregunto.
—Si—reapondi.
—Entra—dijo.
Lo segui, fue el momento más aterrador de toda mi vida todos me miraban como un bicho raro.
—Bueno chicos, ella es Aria Brown es hija de los señores BROWN espero y puedan llevarse muy bien con ella—dijo resaltando mi apellido. En cuanto dijo BROWN todos dejaron de verme, ese sentimiento de angustia desapareció.
—Aria sientate donde creas que sera comodo, estaras en ese puesto todo el año—dijo el profesor restandole importancia.
Mire detenidamente cada lugar disponible hasta toparme con una pelinegra que me sonreía indicandome que me sentara con ella.
No pierdo nada, se ve que es buena chica es la unica que no me vio de manera rara, me sente a su lado y la mire, sus ojos son hermosos de un color almendrado.
—Hola! mi nombre es Apryl, Apryl Jones y me gustaria que pudieramos ser amigas—dijo con una gran sonrisa y la verdad me cayo muy bien.
—Mucho gusto, bueno no me presento por que ya escuchastes, y a mi tambien me gustaria ser tu amiga—dije devolviendo la sonrisa.
El profesor empezó a escribir en el pizarrón, escribiendo sobre la literatura, no me cave suda de decir que ea una de las claces un tanto aburridas pero siempre presto atención. Dos horas de clase de literatura pasaron en un parpadeo.
Apryl me dejo en la cafeteria dijo que nos veriamos màs tarde que tenia algo que hacer, no tuve de otra más que asentir, no soy quien para meterme en sus asuntos.
Me sente en la cafeteria a comer mi almuerzo, pero tenia planeado ir a la biblioteca, prefiero pasar mi tiempo ahí a escuchar a todos es un caos por todos lados. Termine de almorzar y me dirigi al pasillo si bien aún no se donde queda la biblioteca pero no me desanime pregunte a unos cuantos chicos hasta llegar. Abri la puerta y WOW! que grande esta biblioteca es la más grande que e visto.
Busque entre los pasillos algo de mi agrado y encontre un libro de mi agrado Los Metamorfos bien parese interesante. Busque donde sentarme pero cuando enfoque mi vista en la mesa del fondo vi la cabellera de color n***o más hermosa que e visto, camine hacia el dueño de la cabellera pero antes de que yo tuviera tiempo de hablar el hablo.
—Vaya veo que alfin te dignastes en encontrarme, ¿donde has estado todo este tiempo?—dijo con su ceño fruncido.
—Peter! ¿por qué no me dijistes que tu también vendrias al Campus!!?—dije lo más suave posible para no incomodar a los demas.
—Y he estado en la cafeteria pero todo el caos me estaba volviendo loca—respondi a su pregunta.