Capítulo XLIII

1506 Palabras

El silencio toma protagonismo y corta de golpe la acalorada discusión que tenemos. La atmósfera parece haberse quedado sin oxígeno de repente. Contengo la respiración en la garganta. —Te advertí… te aconsejé que no te enamoraras de mí —dice Alessandro acariciándose la nuca. Esbozo una sonrisa agridulce en los labios y pongo los ojos en blanco. —Se nota que nunca has estado enamorado, que ni siquiera sabes lo que es —le reprocho con amargura—. Al corazón no podemos decirle de quién tiene o debe de enamorarse y de quién no. Él va por libre. No sigue normas, ni reglas, ni pautas; no sigue los dictados de la cabeza—guardo silencio un momento antes de seguir hablando—. Y yo he caído como una idiota…, como todas las demás. —Alicia, yo no puedo amarte —asevera. Lo miro con los ojos velados.

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR