Eva despertó temprano en la mañana junto con la salida del sol, no es como si hubiera descansado lo suficiente, aún hace para las cinco ya estaba dándose un baño y colocándose las prendas y cerca de las siete de la mañana ya iba camino al puerto donde le esperaba el barco que les alejaría de todo lo que se avecinaba y no quería ser parte. Miró al horizonte y suspiró, Richard pasó a su lado dejando una caricia que parecía casi fantasmal, negó mirando hacia el castillo y retomó su camino sólo deteniéndose cuando la figura femenina de una seria Amarü mirando hacia el mar la detuvo. «Ya lo sabe», fue todo lo que pudo pensar. Ver a la morena así le recordaba a sí misma en épocas que realmente prefería no desenterrar, cuando fue despojada de si título por su propio padre y echada a la calle c

