La melancolía le llegó de golpe, sus padres no habían asistido, ni su hermana ni nadie de su pueblo en representación, Amarü estaba celebrando su boda sin su familia, y aunque tenía a Hoccar y le adoraba, necesitaba a su madre ahí, extrañaba a esa fiera muchísimo, sonrió con tristeza y miró a la mujer a su lado. Amarü la conocía incluso antes de verla ayer, "Eva, la emperatriz de Altaya, la dueña del trono de sangre". Amarü tuvo pesadillas la primera vez que escuchó de ella, la mujer era joven, mayor que ella, pero joven al fin, la menor de los herederos de su reino, y mujer, siendo Altaya el propio infierno para las estas, era impresionante verla, tenía un aura amenazante y al mismo tiempo poderosa. —Un dibujo te duraría más—Amarü pestañeó antes de sentir sus mejillas calentarse y escu

