20 Capítulo Veinte Clora le abrió desde dentro, como había hecho en su primera visita. En lo alto de las escaleras, descubrió que había hecho un vago intento de limpiar, con pasos limpios a través de la basura que llevaban hasta la cocina y de vuelta al cuarto de estar, donde Clora estaba sentada, igual que antes, en un sofá mirando al casi oculto televisor. —Slim, ¿verdad? —dijo, gesticulando hacia él para que se sentara. Tan pronto como él despejó el espacio, volvió a pedirle té—. Tiene que poner el agua a hervir —añadió—. Pero tiene suerte. Hay una interrupción de señal. Hubiera querido cable, pero, ya sabe, una vez me hice con un decodificador, pero aquí en el valle nunca pude conseguir una imagen clara y acabé renunciando. —Podría ayudarle a configurar uno si quiere —dijo Slim—. N

