Christian Goldman No sé por cuanto tiempo dormí, solo sentí como la habitación oscurecía, me desperté al principio sobresaltado, pensando que solo había sido un sueño, pero al ver a un lado, los vi a los dos durmiendo y mi corazón saltó de alegría en mi pecho, no pude evitar sonreír. Me levanté con cuidado de no despertarlos, me duché y me fui a la cocina a prepararles algo de comer, no sin antes recoger las sábanas y todas las cosas que había lavado. Mientras lo hacía no pude evitar acercarme a la flor de ángel dorado… y me sonreí, yo antes era quizás muy escéptico, pero en ese momento no quedaba ningún rastro de esa característica en mí, porque cuando el señor que me trajo a la isla me habló de la leyenda de la flor y me dijo que podía pedirle un deseo, yo pedí a mi esposa y mi familia

