Un poder más allá de la comprensión

1589 Palabras
Eithan permaneció inmóvil, mientras el orbe atravesaba su cuerpo, de un momento a otro con un solo parpadeo, se encontraba en una sala que parecía el lobby de un hotel lujoso. En ese momento vio un hombre sentado, al acercarse se percató de que era Hermes. —¡Hermes! Aún estás vivo ¿Cómo es posible? — dijo Eithan exaltado de emoción. A lo que Hermes se voltea y le mira fijamente. —No, lo que ves solo es una repercusión de mi existencia. Algo que creé antes de morir para ser tu guía temporal. Pero ya he muerto —respondió sin ningún tipo de sentimiento en su voz, una mirada helada y vacía. —Entiendo ¿Y que hago aquí? —pregunto Eithan decepcionado y desconsolado. Después de todo lo había asesinado. —Solo te traje por esta vez, no podré hacerlo nuevamente. Para obtener la sabiduría que te he dejado y todos mis dones, debes ser más fuerte e incrementar tu poder espiritual, lo suficiente para poder llegar hasta aquí. Aún eres muy débil, por lo que te queda poco tiempo —respondió, mirando de reojo a Eithan y notando su poco potencial. —¿Que es lo que debo hacer? —Pregunto Eithan algo desanimado, pues se sintió un poco inútil. —Es algo que solo puedes llegar a hacer tu, debes unificar tu alma, tu cuerpo y tu mente, para así poder conectar con tu espíritu. Las ondas espirituales se sienten alrededor del cuerpo, se direccionan con la mente, para extenderse en el alma y así darle un uso —respondió Hermes, mientras todo al rededor comenzaba a colapsar. —¡Espera! ¡Aún necesito saber más a detalle! —grito Eithan exaltado —No es posible el tiempo se agotó, supera tus limitaciones y vuelve aquí —fue lo último que dijo Hermes antes de desaparecer por completo. Eithan quedó tumbado en el suelo, cuando abrió los ojos se sentía diferente. Un poder sobrenatural emanaba de su cuerpo, pero no sabía cómo controlarlo. En ese momento en el aire se esparcía un olor intenso a rosas. Eithan recordaba ese aroma, por supuesto era el de Eris la subordinada de Astar. Quien apareció frente a él. —Tal parece que lograste cumplir la misión —dijo riendo Eris. —si, ahora ¿puedo marcharme? —respondió Eithan con frialdad. —Aun no, ¿Porque no has usado el anillo que te fue entregado? —pregunto al ver sospechoso, que había Sido el único en no utilizarlo. —Al convencerlo de venir acá no lo ví necesario, incluso había olvidado que lo poseía —respondió con una mira penetrante e imponente. —Ya veo, entonces ¿puedes devolverlo? — pregunto eris seriamente y de forma sumisa. > pensó Eithan al notar a la arrogante Eris tan sumisa. —¡No! —exclamó, en su respuesta inexpresivo. —Puedo saber ¿Porque no? —pregunto Eris un poco molesta por su respuesta. —Sencillo simplemente no me da la gana — respondió Eithan, nuevamente inexpresivo. —Acaso ¿Quieres poner a prueba la tolerancia de mi amo? Faltando el respeto de esa manera a quien te dió otra oportunidad para vivir —dijo Eris, en un ataque de rabia ante tanta arrogancia. —Pueden tomarlo como quieran, no he incumplido mi contrato, así que me marcho no tengo nada que hacer acá y no me apetece seguir con mala compañía —dijo, sin inmutarse y sin expresión en su rostro, era como una pared sin emociones. —Puedes marcharte, pero no creo que mi amo te deje ir sin más —dijo a carcajadas. —Pues deberá asesinarme, antes de que yo lo asesine —fue lo último que dijo, antes de marcharse e intentar volver a su vida pacífica y tranquila. Eris quedó molesta, al ver lo arrogante que se había vuelto Eithan. Miro hacia donde estaba el cuerpo de Hermes, se acercó y levantó el manto con el que Eithan lo cubrió. Busco y busco entre las cenizas negras que quedaba al desaparecer el cadáver. > Se pregunto Eris antes de marcharse para informar a Astar. Eithan por otra parte se encaminaba a la universidad, iba a llegar tarde así que decidió correr. Su velocidad aumento considerablemente, iba a la par con un auto. Al notar tan brutal velocidad pierde el control de sus pies y golpea de frente una pared que se cae en pedazos al recibir el golpe de Eithan. Se levanta sin Rasguño alguno, se encontraba asombrado por sus nuevas habilidades, pero tenía conciencia de que debía tener un bajo perfil, ya que está fuera de lo normal. > Se pregunto un poco abrumado, intento correr nuevamente pero está vez a toda marcha, era como si el tiempo se detuviera, pero se percató de que no era así todo continuaba avanzando, pero el era demasiado rápido y veía todo más lento. En menos de un minuto, llego a la universidad iba tarde, pero ahora llegó justo a tiempo. Ingreso a su salón de clases, ya no podía concentrarse en sus estudios, todo esto que le sucedía lo superaba. Se encontraba agotado, comenzó a dormir sin percatarse se quedo dormido. —¡Eithan ferrec! —Una voz muy grave se escuchó en todo el salón. Se trataba del profesor Oscar, alguien con una peculiar personalidad y conocido pero ser uno de los más severos de la universidad. —Disculpe es solo que no he podido descansar muy bien —dijo Eithan luego de despertar con su pulso disparado por las nubes, al escuchar tan estruendosa voz. —Jummm creo que por ser el segundo mejor estudiante del curso, le da derecho a dormir en clase, si no está interesado la puerta de salida es muy amplia. Podrá marcharse usted y su ego sin problema alguno —respondió con sarcasmo, intentando humillar a eithan ya que no le agradaba en absoluto. —¡He dicho que simplemente no he podido descansar! ¿No es capaz de comprender eso su diminuto cerebro? — grito en todo el salón con un aura intimidante. Al ver directamente a Eithan, el profesor Oscar sintió un escalofrío que le recorría el cuerpo entero, por un momento pensó que Eithan lo mataría justo allí, Eithan se desconoció por un momento y luego entro en razón. —Disculpe nuevamente profesor, mejor me marcharé estoy sumamente agotado —dijo al arrepentirse por la forma en la que actuó —No te preocupes Eithan ve y descansa lo que necesites, yo te enviaré algunos apuntes por celular para que no te pierdas de nada —dijo César, apresuradamente esperando a que se marchara, el terror aún recorría su cuerpo, no se sentía capaz de retarle y mucho menos de amonestarlo por su conducta. —Esta bien disculpe la molestia de verdad —dijo antes de marcharse e ir a casa. En camino tomo la decisión de pasar a coffestar. No había hablado con Sofía desde que son pareja, se encontraba algo nervioso. Aún no podía creer que fuera su novia. Antes de ingresar al local, Sofía sale a recibirlo. Para Eithan fue una sorpresa, ella siempre esperaba adentro. De verdad tengo una hermosa novia. —hola cómo estás Eithan —dijo Sofía esperando que Eithan la saludara correctamente. Eithan tómala mano de Sofía, le da un beso en la parte superior casi haciendo una reverencia. —¿Como ha amanecido su majestad? Dijo Eithan intentando parecer romántico. Sofia sonrió al ver la manera en que Eithan la saluda y queda aún más impresionada por el. —De maravilla, al encontrarme con un caballero tan respetuoso que conoce su lugar ante la realeza —Dijo casi a carcajadas con una enorme y maravillosa sonrisa. —Ya Eithan, solo tenemos un día de novios y estamos haciendo tonterías —dijo Sofía aún sonriendo. —Pero no solo es tonto aquel que hace tonterías solo, al tener tan hermosa compañía, jamás podría llamarse tonto sino afortunado —respondió Eithan con sutileza, mientras admiraba la hermosa sonrisa de Sofía. —Has despertado más encantador que de costumbre, mi querido Eithan —dijo Sofía con un tono parecido al de Sherlock. —¿A qué hora te toca tu descanso? —pregunto pensado llevarla a almorzar. —¡Oh! Lo siento Eithan ya tomé mi descanso, a la próxima dímelo con anticipación y llámame para eso tienes mi número —respondió Sofía. —Esta bien solo venía a verte y con eso ha Sido más que suficiente —dijo Eithan aún con una enorme sonrisa. —Bueno, debo irme. Te despediras con un beso en la mano o en los labios. —pregunto con atrevimiento un poco ruborizada. Eithan la tomo por la cintura con una mano delicadamente, aparto el cabello de su rostro con la otra y le dios un beso apasionado para despedirse. —Nos vemos luego, mi bella dama —dijo Eithan al marcharse. Sofía quedó algo desconcertada, las acciones de Eithan no concordaban con la preocupación, que se veía reflejada en su rostro.
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