Lisboa, Portugal 21 de agosto de 2020 Me despierto cuando la alarma empieza a sonar y suelto un gruñido, porque quería quedarme en la cama hasta mi siguiente cumpleaños si era posible. Creo que todavía estaba borracha de la fiesta. Busco a Kai por toda la habitación y al no escuchar ningún ruido, asumo que debe estar comiendo. No se puede esperar el pobre. Dos toques en la puerta de la habitación me hacen soltar otro gruñido, porque debe ser servicio a la habitación con alguna sorpresa extraña que mi hermana o mis padres planearon. Me levanto como puedo y estiro el suéter de mi prometido para que me cubra las piernas, porque tampoco voy andar de exhibicionista. Quito el seguro y abro la puerta mientras me rascaba los ojos, odio todo en estos momentos. —Ni en tu cumpleaños

