Luego de hablar con Alejandra, vuelvo a mi habitación y me encuentro a Kai dormido, seguro estaba esperando por mí. Me quito los zapatos y me acuesto a su lado, sintiendo como se acomoda para estar más cerca de mí. Saco mi móvil de mi bolsillo y le escribo al número que tengo de Odriozola para decirle que fuera a la cabaña de la familia y poder hablar con él. Le dejo un mensaje y me dispongo a tomar una siesta, pero dos toques en la puerta me interrumpen. —¿Qué qu... —Hola —el mismísimo Álvaro Odriozola estaba frente a mí, con una sonrisa gigantesca en el rostro y su celular en la mano derecha—. Vi tu mensaje, ¿vamos ya? —No sabía que ibas a responder tan rápido —balbuceo bajando la mirada. Dejo la puerta entre abierta y voy en busca de mis sandalias para poder irnos. C

