La Finca, Madrid, España Junio de 2019 —Creo que me voy a desmayar, amor, me siento mal —murmuro cuando veo que llegamos a la casa de Toni—. Oh dios, sí me voy a desmayar. —Cálmate, Victoria —susurra mi novio, dejando un beso en mi mejilla—. Sólo veremos a tu hermana, al rubio feo y a tus padres. No te preocupes. Respiro profundamente y trato de controlar mis ansías. Le agradezco al conductor del taxi y vamos hasta el portón gigantesco. Toco el timbre y rápidamente escucho unos gritos, que seguramente son de Alejandra. El portón se abre y nos deja a la vista el hermoso jardín que tiene la casa, que es prácticamente igual a la que solía tener mi hermana. Vamos al interior, repasando las palabras que más le costaban al alemán, pero desde que estamos juntos ha mejorado muchís

