Me despierto al día siguiente y hago un resoplo. Otro día malo, que más da. Me pongo una sudadera grande y una falda con uña medias negras y mis botas. Me aseo un poco y bajo a desayunar. Hoy no estoy de humor para nada, estoy un poco triste, así, por la cara. Veo la mesa en la que nos sentábamos y siento nostalgia, ya, yo me siento en otro lado y los demás están a su rollo también. Debajo de esta chica sin sentimientos hay una persona que está triste siempre y sufre por todo. Ojalá hubiera valorado más cuando estaba feliz. Me sirven el desayuno y voy a sentarme sola. Remuevo mi cuchara en los cereales. He dejado de comer, no mucho pero se me nota y nunca tengo hambre ya. De repente noto que alguien se sienta a mi lado. - Hola Oli, ¿Que tal estás? - Me dice Juan y frunce el ceño como

