52.

977 Palabras

52. El reloj de don Clemente marcaba las ocho de la noche y diez minutos, cuando me hizo la señal para que hiciera mi parte. Todo estaba oscuro, la pampa no contaba con luminarias, y la única luz que yo contaba venía de la linterna de bolsillo que Many me había provisto antes de que marchemos de su casa. —Le cambié las pilas. Tiene para mucho —me dijo cuando me lo dio. Por la tarde había planificado mi recorrido, lo tenía todo más o menos controlado, al menos mi ruta, si es que llegaba a sobrevivir, y si es que la bestia aparecía y don Clemente lo matase. En ese momento miré por ultima vez a Many. —Vaya con Dios, doctora —me dijo don Clemente, vestido como motoquero de películas norteamericanas. Suponía que él era creyente, yo no podía decir lo mismo de mí, pero respeté sus palabras y

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR