16. Por asuntos personales, Bellamy se despidió antes que el reloj marcara las ocho de la noche. Pero antes, me dijo: —Tengo a su disposición, a mi gente a fuera. Si llega a necesitar algo o se presenta algo, solo hágalo saber a Ortiz, es mi hombre de confianza, doctora. Yo no podré contestar llamadas por hoy. Tenía una cafetera exprés, a mi disposición, una computadora portable y un televisor para que la noche se me haga ligera. Como no veía nada nuevo en el cuerpo de Doriam, comencé a relajarme, a estirarme en el suave sofá que tenía para mí. Me tentaba hacerle una rápida llamada a Romina, o mandarle un corto mensaje, pero me estremeció pensar que Bellamy pudiera enterarse y enfadarlo, pero no era que me importe demasiado lo que él pudiera pensar de mí, lo que temía eran sus método, y

