Junio 4, Viernes.
Kiara Greene.
—Bienvenido —Murmuró cerca de sus labios sonriente luego de una corta sesión de besos — ¿Como te fue hoy en el trabajo?
—Bien —Depositar un casto beso en mis labios para pronto apartarse pero no soltarme — ¿Cenaste?
Niego sin dejar de admirar su rostro el cual comienza a recuperarse de los golpes de mi hermano.
—Te estaba esperando —Acaricio su pómulo con delicadeza aunque sé ya no le duele — ¿Quieres que prepare la cena, salir o ir con las chicas?
—Esa ultima opcion es tentadora, tengo días sin verlas, sin embargo, me apetece cenar esta noche contigo, a solas —Sonríe —Te recuerdo y nosotros tampoco nos hemos visto.
—Tienes razón —Sonrió — ¿Quieres que prepare algo en especial?
—Mmm... pues —Duda.
—Puedo hacer cualquier cosa que quieras, si no se prepararlo puedo buscar la receta y hacerlo —Le animo.
—No creo que sea necesario que busques, es realmente sencillo lo que quiero —Rie.
— ¿Que es? Dime —Sostengo su rostro, aplastando sus mejillas.
—Macarrones con queso y pechuga rellena —Se encoge de hombros.
Una sonrisa abierta se apodera de mis labios. Antes creía que Hunter era un hombre mezquino, prepotente, con un ego grande, un coqueto y por supuesto todo un playboy, pero salió siendo todo lo contrario, justamente eso que buscaba, un hombre atento, tranquilo, amable, todo un amor.
Así que no entiendo el porque Kevin no puede aún aceptarlo, el porque sigue molesto conmigo. No lo entiendo y si él no habla o da indicio del porqué, seguiré o estare aun más confundida.
Suelto una risita divertida antes de acortar la distancia entre nuestros labios y unirlos en un beso lento, suave y corto, que lo deja a él con ganas de un poco más.
Sonrió satisfecha al ver sus labios querer ir por los mios, balbuceante.
—Iré por mi bolso y cubrebocas, vayamos a comprar todo para esas pechugas.
Sonríe abiertamente.
—No sabes cuanto te amo —Toma mi rostro justo a tiempo de que pueda alejarme.
—Yo tambien te amo muchisimo —Rio divertida.
Así de risueños y declarando nuestro amor, volvemos a besarnos como los locos enamorados que somos y queremos ser lo que el tiempo nos permita estar juntos.
Por que asi somos, disfrutamos cada minuto que podemos ya que no sabemos que pueda suceder de un segundo a otro...
....
Miro entre el rubio castaño y el moreno quienes no se encuentran a mis costados mirándose en silencio, uno con el entrecejo fruncido y el otro sonriéndole con notable incomodidad, por la gran tensión a nuestro alrededor.
Carraspeo en un intento de aligerar el ambiente y captar la atención de Kevin, quien no ha apartado su mirada de Hunter desde que llegó sin aviso alguno.
—Que sorpresa tenerte aqui Kevin, no sabia que vendrias. ¿Por qué no me avisaste?
— ¿Para que? ¿Para esconder a tu noviecito?
Resoplo y entornó los ojos, cansada de volver a escuchar aquel mal apodo hacía Hunter quien por cierto no se lo merece, él solo está intentando quererme sinceramente y si Kevin sigue con esa actitud lo único que ocasionará es que me termine odiando por tenerlo a él como hermano.
—Lo he dicho porque me tomaste por sorpresa, no te esperaba para la cena así que no te tome en cuenta y solo compre dos pechugas, deja de lado tus paranoias y mejor comportate como hombre, dame mi beso y saluda a tu amigo.
En respuesta gruñe y gira en su entorno para pronto dirigirse a mí, evitando saludar a mi novio el cual al notarlo reprime una risa entre tanto niega, divertido por ver a un hombre de 25 años casi 26, comportándose como un niño celoso por haber perdido su paleta.
Besa mi mejilla con euforia y da un abrazo que respondo gustosamente.
— ¿Que has preparado qué huele tan bien? —Murmura en mi oído.
—Macarrones con queso y pechuga rellena.
— ¿Hablas enserio? —Se separa de mí y me mira un tanto sorprendido.
Bien, seré sincera. En lo que llevo de vida solo he comido aquel platillo como máximo dos veces. ¿La razón? El queso amarillo no es parte de mis papilas gustativas, me gusta, si, pero no soporto comer gran exceso de él.
Sin embargo, no podía hacerle esto a Hunter, no suele pedir nada y no es justo ser yo quien reciba mucho más que el otro. Por ello me calle, por ello voy hacer mi mejor esfuerzo en comer el platillo por completo.
—Una vez al año no hace daño —Me encojo de hombros — ¿Te quedas a cenar?
—Mmm... —Mira por encima de su hombro y después regresa a mirarme con el ceño nuevamente fruncido —no lo se.
—Vamos quedate, asi podemos charlar un poco y que veas no me aprovecho de tu hermanita —Pasa Hunter por nuestro costado sin antes no palmear el hombro de Kevin —. Iré sirviendo la cena.
—Sirvele mi pechuga —Lo miró por encima de mi hombro.
Sonriendo Hunter asiente para luego marcharse de la sala y adentrarse a la cocina. Bueno, al parecer no cumplire del todo con mi promesa, no obstante, si intentare comer dos platillos de macarrones.
....
Sonrió al escucharlos reír al unísono. Sabía que solo necesitaban charlar un poco mas, tambien algo de tiempo y todo regresaría a la normalidad. Después de todo así es Kevin, se molesta y pocos días después intenta apaciguar las cosas, obvio, sin antes no hacer uno más de sus berrinches.
Limpio mis manos sobre el pantalón en tanto salgo a la sala donde los dos chicos se encuentran charlando animadamente.
— ¿Terminaste? —Pregunta sonriente Kevin al verme acercarme a ellos.
—Si, solo eran unos cuantos platos —Le regreso la sonrisa.
—Pudiste haberme dejado a mi lavarlos, me tocaba —Dice Hunter un tanto molesto por no habérselo permitido.
Para ser sincera en ese momento ellos dos ya se encontraban enfrascados en una charla que no quise interrumpirlos y arruinar el ambiente, por ello no se lo permití y simplemente lo eche junto con Kevin quien en su momento también estuvo de acuerdo con Hunter, quien incluso se postuló a ser él quien los lavase.
Sin embargo, puedo ser de aquellas personas que pueden aferrarse bastante que nada los hará cambiar.
—Solo eran unos cuantos, deja de molestar —Tomó asiento a su costado —. Cambiando de tema, ¿que tanto hablaban que reían mucho?
Si mi curiosidad siempre sera primero.
—Le contaba a Hunter la vez que cortaste tu flequillo y arruinaste —Responde divertido Kevin —. Y unas cuantas otras anécdotas más.
Resoplo. bien ahora no dejara de hablar sobre mis más vergonzosos momentos.
—Como sea —Intento darle poca importancia y desviar nuevamente el tema — ¿Te quedas a dormir?
Alza sus cejas y pronto está revisando su celular.
—Mierda, se me fue la hora —Murmura al darse cuenta que falta poco para ser las once —. Será en otra ocasion, tengo prisa, nos vemos después.
Se levanta del sillón y sale corriendo de la sala. Segundos después escuchamos la puerta abrirse y cerrarse.
Frunzo mi entrecejo sin apartar mi mirada del camino por donde se fue.
— ¿Prisa? ¿Saldra? ¿Que puede hacer a estas horas?
—Quedar con mi hermana —Dice a mi costado Hunter. Lo miro —. Ella me lo hizo saber con un mensaje cuando cenábamos, ha creído que regresare a dormir —Se encoge de hombros.
Las ganas de querer seguir preguntando un poco más sobre aquello no me hacen falta pero el escuchar aquello último me impiden proseguir y enfocarme nuevamente en otro tema en tan poco tiempo.
— ¿Te quedas a dormir? —Pregunto un tanto emocionada.
— ¿No quieres? —Alza sus cejas divertido.
— ¿Haz traido ropa contigo?
— ¿Ropa? ¿Para que? No creo que la necesitemos.
Una sonrisa divertida se apodera de mi boca, por su coqueteo y por supuesto por saber que miente y que ha dejado en algún lado sin haberme dado cuenta su bolso deportivo.
—Pido estar arriba.
—Eso ya lo veremos —Musita antes de devorar mi boca.
Cuanto adoro a este hombre...
Me emociona hablar de cada una de las chicas, porque aunque tal vez se les haga aburrido, a mi no, es importante para la historia y aunque no lo fuese, ellas también deberían de ser mencionadas. Aunque sea mínimo ver un poco de su punto de vista.