4 MESES DESPUÉS DE INICIOS DE LA PANDEMIA...
Mayo, 2020.
Siempre fui creyente que nosotros estaríamos juntos por un largo tiempo, que nuestro amor era incondicional. Fui muy creyente de muchas cosas. Grave error. Todo fue un grave error de mi parte. Nada nunca durará, nada nunca sera como en los cuentos que mamá solía contarme.
Nada nunca podrá ir bien aunque uno lo planee y el vivir juntos ha sido lo peor planeado que hemos hecho.
—Artie...
—No, ha sido suficiente —Murmuró negando sin dejar de caminar de un lado a otro con sus manos sobre la cintura —. No lo soporto, estoy cansado, harto de que las veinticuatro horas de los siete días de la semana solo sean discusiones.
Se detiene, me mira y vuelve a negar mientras pasa sus dedos por su cabello, despeinado lo en el proceso.
—Entiendo, pero todo sería diferente si tan solo tú pudieras aportar un poco de ayuda y dejarás de...
— ¡Y volvemos con lo mismo! —Alza su voz, su entrecejo fruncido me demuestra que de nuevo lo he hecho molestar —Estamos en mi hogar, Amara mi apartamento. No puedes venir y decirme que puedo y no hacer. ¿Por qué no puedes entender mis reglas? ¿Por qué no puedes entender que no tienes los mismos derechos que yo?
Sus palabras se clavan en mi pecho. Su hogar, mío no. Aun asi no dejo verle lo mucho que me afectan sus palabras.
—Lo sé, lo entiendo y no intento cambiar nada, solo intento que tú también puedas entender que tengo trabajo, cosas que hacer y no solo estar enfocada en las tareas domésticas.
— ¿Y porque no? Eres mujer, te criaron para ello.
—Es ahí donde te equivocas —Niego —. Soy mujer pero no por ello tengo que dedicarme al hogar, tengo derechos, Artie y aunque no los pueda tener dentro de tu hogar sigo teniendolos federalmente.
Defiende tus derechos, siempre hazlo. Las palabras de papa vienen a mi como una rafaga.
—Te amo, te soy devota en todo, incluso intente cambiar mi vestimenta por ti pero, no puedo seguir permitiendo dejarte tenerme debajo de ti. No puedo dejarte humillarme más de lo que ya lo haz hecho. Necesito que me escuches, que intentes abrir un poco tu mente y...
—Vete.
— ¿Eh? —Musito desconcertada.
—Si no te gusta mi manera de ser no hay razón para que estés aquí —Declara mientras se acerca a mí a pasos decididos —Toma tus pertenencias y regresa a tu hogar.
—Pero...
—Pero, pero, pero, ponen muchos peros. ¿Que no puedes entender que estoy terminando contigo? ¿Que no quiero tenerte mas en mi hogar?
Soy débil, por eso mis ojos pican en instantes y mi mentón tiembla. Lo quiero, lo amo, que me esté sacando de su hogar solo por que no puedo aceptar seguir con sus reglas, seguir siendo su sumisa. Duele.
Por que eso dice mucho de él.
Soltando un tembloroso suspiro terminó asintiendo mientras todos mis pensamientos entran en discordia, unos defendiendolo y otros recalcando lo que mama, Kiara, Bianca e incluso papá, dijeron sobre él.
Un hombre cerrado de mente no es un buen hombre, si no te acepta como eres, no te merece.
****
3 MESES DESPUÉS...
Un suspiro tembloroso escapa de mis labios al escuchar las diez cosas que odia de él.
Quiero llorar, quiero gritar, quiero decirle cuánto lo odio, sin embargo, nada de ello servirá. Tal vez a la protagonista de la película sí, pero no a mi.
Esto es la vida real y aquí no puedes fantasear con un final feliz o andar dedicando lo que odias de otros para luego escuchar una confesión de amor o aceptación de tu persona. No, aquí tienes que jugartela o rendirte.
Yo decidí tomar la primera opción y termine siendo dejada por el hombre que creía ser mi amor eterno, el padre de mis hijos. En fin, asi son las cosas en la vida real, no todo puede ser felicidad para una persona.
Apago la televisión al término de la película. Con miles de sentimientos fluyendo dentro de mi, dejo caer mi cabeza sobre el respaldo del sillón, en un intento de soportar la picazón de mis ojos y detener esas ganas de llorar.
Estar metida en la televisión, mi laptop y mi celular, me estan dañando mucho, sobre todo cuando lo único que he estado haciendo es ver películas, serias, leyendo o viendo cualquier cosas que me haga sentir dolor, me haga transmitir mis sentimientos y lágrimas como parte del trama de cualquier persona que esté sufriendo en su historia.
Lo que me hace ser patética.
Ya he llorado lo suficiente para seguir buscando excusas para poder seguir haciéndolo. Necesito avanzar, superar el dolor de la ruptura, superarlo a él, sobre todo salir de esta baja autoestima que él me dejó, retomar mi vida y regresar... No, ser una nueva Amara.
La anterior debe quedar en el pasado y la de ahora necesita salir adelante por sí misma, recordarse las razones por las cuales salió de su hogar y comenzó una nueva vida en New York.
Eso es lo que necesito ahora, no los malas decisiones del pasado. Y con esto no digo que Artie haya sido una de ellas, por que, si bien tuvimos una mal rompimiento y nuestros malos momentos como toda pareja, también tuvimos los buenos y hermosos momentos. Aunque nadie que lo haya conocido lo pueda creer.
Y eso no puedo justificarlo. Después de todo, él fue responsable de haberme alejado de cierta manera de mi familia, mis conocidos, mi amiga y poner distancia entre mis compañeros de trabajo.
Fue responsable de muchas cosas y yo todo le permiti. Por tonta, por ilusa, por estar locamente enamorada de él...
—Bien, suficiente —Palmeo mis mejillas —. Basta de llorar y lamentarse, es hora de superarse y avanzar, no podemos quedarnos sumergidas en esto, tenemos que demostrar que aunque nos haya afectado también podemos superarlo.
Me levanto del sillón de un salto con mi celular en mano. Sin pensarlo, comienzo a buscar aquel grupo donde solía contar mi dia a dia con esas dos únicas personas que suelen estar para mi, pese a yo haberlas alejado un poco.
— ¿Kiara? ¿Bianca? ¿Están ahí?
Envió la nota de voz la cual no tarda en aparecer con las dos palomas azules.
Sí haré esto, al menos tengo que hacérselos hacer a ellas. En fin, son las dos personas que podría animarme aún más en este gran cambio que haré.
****
1 MES DESPUÉS...
—No puedo más —Escucho decir de Bianca a través del micrófono de la laptop.
Deteniéndose entre jadeos y alzando su cabeza hacia atrás.
— ¡Vamos Bi, tu puedes! ¡solo un poco más! —Anima Kiara quien no ha parado de hacer las sentadillas con salto, los cuales nos indica el video.
Bianca, mi hermana pequeña de diecinueve años, asiente cansada y sudorosa, retomando enseguida la rutina y nuestro paso.
Ha sido un mes, un corto y suficiente mes desde que he decidido retomar y hacer algunos cambios en mi vida. Y todo ha estado yendo de maravilla, sobre todo, porque Kiara y Bianca se encuentran incluyéndose en algunas de mis actividades. Como en esta.
— ¡Vamos chicas! —Vuelve animarnos Kiara al vernos flaquear ha Bianca y a mi.
Hacer ejercicio ahora se ha vuelto una de nuestras rutinas por las mañanas. No hay dia que lo saltemos, pese en estar algunos días con el cuerpo lo suficiente cansadas para no querer proseguir con ellas.
Ya que, tener a Kiara en nuestra vida es tener todo el ánimo para no darse por vencido con lo que dices proponerte. Porque ella siempre logrará animarte y hacerte seguir, con o sin cuarentena.
Después de todo, la pandemia no es un impedimento para lograr lo que te propones o seguir con eso que ya te encontrabas haciendo. Y nosotras nos hemos dado cuenta de ello con este corto tiempo.
Comenzamos a saltar, haciendo jumping jack una vez la chica del video nos indica.
Siento el sudor correr por mi cuello, mi frente y mi espalda, eliminando líquidos, toxinas y electrolitos. Siendo este el mismo caso con las otras dos chicas que aparecen en la pantalla.
No hay dia que no hagamos una excepción en terminar limpias, cada dia siento mi cuerpo expulsando más sudor y aunque me da un poco de asco, me siento lo suficiente aliviada de que pronto estare bajando esos kilos que agregue en los meses anteriores.
— ¡No puedo más! —Exclama Bianca.
La vemos dejar de saltar de un segundo a otro. Se apoya en sus muslos y comienza a jadear de nuevo, cansada mientras murmura lo cuanto odia hacer ejercicio y así mismo respondiendo a Kiara quien no tarda en decirle lo cuan débil que es para su joven edad.
Su comentario sobre edades me hace rodar los ojos pero no detener mi rutina. Solo estamos entre tres y cuatro años de diferencia, no obstante, Kiara siempre intenta hacerlo ver como si de diez años hablasemos.
Ellas siguen discutiendo por unos segundos más hasta que un comentario de mama hace callar a Kiara y detener la rutina.
Las dos no tardamos en reír una vez escuchamos a mama decir lo floja y exagerada que está siendo Bianca. En lo que la mencionada sigue quejándose.
Suspiro tomando asiento en el sillon. Entre divertida y cansada por los comentarios de las tres mujeres que se hacen escuchar por la vocina de la laptop.
—Creí que nunca terminariamos —Mencionó una vez el silencio se hace presente —. Estoy cansada.
—Yo igual —Veo a Kiara tomar asiento sobre su tapete color lila —, pero la belleza cuesta ¿no?
Asiento junto a Bianca. Por supuesto que cuesta, cada minuto, todo el sudor y el dolor valdrá la pena y lo demostraremos una vez esta cuarentena termine.
—Yo solo espero que realmente esa chica nos haga recuperar nuestro antiguo buen fisico, y nada de esto haya sido un desperdicio —Comenta Bianca irguiéndose —. Tengo que ir a bañarme, apesto y no pienso tomar mis clases oliendo a sudor.
—Nadie te va a oler, Bianca tomas clases por línea, no seas ridícula —Vuelve a comentar mama por alguna parte de mi antiguo hogar.
Suelto una risita entre tanto asiento, dándole la razón a mama. Es absurdo bañarse para asistía a clases por línea, así como maquillarse y arreglarse para trabajar desde casa. Pero ni ella, ni Kiara lo entenderán nunca, por que su deber es estar presentables para estar frente a una cámara apagada.
Escucho a mi amiga intervenir y ponerse en segundos del lado de mi hermana, comenzando una disputa contra mamá, en tanto yo solo sigo escuchandolas y riendo.
En definitiva, una cuarentena no nos puede detener en convivir, reír y disfrutar con tus seres queridos.
¡He regresado con nueva historia? ¿Qué les parece el primer capítulo? Espero sus opiniones :)