—No. —Hanna sacudió la cabeza, pero luego volvió al cuenco—. Pero no esperaba eso. —Movió su mano en el aire, haciendo que todos nos riéramos. —Eso fue… —Micca se quedó en silencio mientras miraba mi cuenco. Wendy se rió de nuevo. —Intenso. Asentí. —La magia puede serlo. Toya agarró su manojo de hierbas. —Mi turno. —Se volvió hacia mí, moviendo las cejas de manera juguetona. Me incliné. —¿Por qué estás tan emocionada? Toya rebotó en su silla. —Sé de dónde vengo. Pero nunca la he visto como tú lo has hecho, y eso —suspiró—. Eso fue increíble. Ver a la diosa de la luna reclamándote fue increíble. —Miró a las otras chicas—. Quiero esa sensación para mí. Asentí. —Esto será interesante. —Me acerqué a ella y le acerqué el cuchillo—. Enciende tu vela. Haz tu sacrificio. —Las miré a t

