capítulo 4 - Todo por ellos

1488 Palabras
Capítulo 4: Todo por ellos POV MAGALÍ Nuestra vida no fue nada fácil, cuando yo era pequeña, con mi mamá salíamos a pedir a los barrios donde viven personas que tiene mucho dinero. Le pedíamos para comer y si bien ellos no tenían ninguna obligación para con nosotras, siempre algo nos daban. Ropa, comida y muchas otras cosas. Recuerdo alguna que otra vez de irme a la cama sin comida en mi estómago, pero también recuerdo la infinidad de veces que yo si comía y mi mamá no lo hacía, diciendo que ella "No tenía hambre" Y hoy que soy grande me doy cuenta que lo hacía para que yo tuviera el siguiente día algo para comer. Fui creciendo, obviamente, y eso me llevó a que con solo 12 años empezara a trabajar, de lo que fuera. Yo no podía permitir que mi mamá, que era una mujer mayor siguiera en las calles por mi. Barría veredas, hacía mandados, cuidaba algún anciano, de todo, lo que se te ocurra, eso hacía, siempre que fuera "moralmente correcto" Hasta que un día, el día de mi cumpleaños número 15, conocí a alguien. Un hombre que halagó mi belleza natural y su simpatía me hechizó. Con el pasar de los días lo veía más seguido, al principio pensé que me perseguía, pero después descarté esa posibilidad. ¿Qué intenciones podría tener sobre mi? En alguna ocasión me regaló bombones, esos que tanto disfruté con Vicky, mi mamá no se podía enterar, si no me mataría. Un día me invitó a tomar un helado, y no le vi nada de malo, por lo que acepté después de ese día, vinieron algunos más de esa manera. Me invitaba a almorzar y yo más que encantada, que un hombre tan elegante y caballeroso como él se estuviera fijando en una chica simple y ordinaria como yo. Pero que ilusa fui, nada era lo que parecía. Vicky a ésta altura ya estaba luchando con su papá, ese señor se puso así después de la muerte de su esposa y mi amiga enfrento la vida por él y sin él. Ella me decía que tuviera cuidado, que un hombre como él no era para tomar de broma, pero mi corta edad y mi ilusión me llevó a seguir saliendo con ese hombre, cada vez que me invitaba. Llegamos a un hotel un día y él me dijo que solo pasaría por su cartera que se la había olvidado en la habitación. Le creí, ¿Puedo ser más estúpida? Alegando el no querer dejarme sola en la calle, me pidió que lo acompañara a lo que no le vi nada de malo, solo iría por su billetera y saldríamos nuevamente. El simple hecho de pasar la puerta, hizo que mi corazón empezara a latir demasiada rápido, todo ahí era demasiado lujoso, más de lo que podría ver jamás. No podía estar ahí, no era correcto. Cuando al fin salí de mis ensoñación me giré para irme, pero su mano me detuvo y lo próxima que sentí, fueron sus labios sobre los míos. Nunca antes había besado a nadie, por lo que esto se sentía raro, pero a la vez extrañamente placentero. El beso continuó por un buen rato más y después empecé a sentir sus manos en mi cuerpo, por encima de la ropa, pero me estaba tocando. Me alejé asustada - Tranquila pequeña, no haremos nada que no quieras. - Dijo y yo pensé, yo no quería esto ¿Cierto? Volvió a besarme al ver que yo no reaccionaba y ésta vez fue más brusco, más necesitado. Una de sus manos se metió en mi remera, acariciando uno de mis senos y de mis labios salió un sonido que no supe reconocer. De repente empecé a sentir una sensación extraña en mi cuerpo, como que me estuviera quemando, pero me gustaba. Entonces cometí el peor error, lo dejé hacer de mi lo que quisiera. Fue gentil, no lo voy a negar, no sentí casi dolor y lo disfruté mucho. Pero esa fue mi primera y mi última vez. No lo volví a ver, la camarera del lugar en donde lo vi por primera vez me dijo que no era del país, que solo estaba de paso. Eso no podía ser verdad. Me sentí mal un par de días, pero no podía demostrar nada frente a mi madre, no quería preocuparla con mis tonterías. Conversé con Vicky y aunque hubo un "te lo dije" de su parte, también hubo comprensión, abrazos y palabras de aliento. Pasaron las semanas y un día me levanté con una fuerte necesidad de vomitar y un dolor en el vientre bajo, mi madre se preocupó y juntas fuimos al hospital. Una cosa llevo a la otra y nos enteramos de que yo iba a ser mamá y ella abuela. No fue fácil explicarle lo que había vivido, sobretodo porque ese hombre me vio la cara de estúpida. Ahora habría otra boca que alimentar y yo solamente tenía 15 malditos años. Lo hablamos incontables veces y mi decisión siempre fue tener a mi bebé. Si mi madre pudo conmigo, yo podré con él y digo él porque al principio solo era un bebé, un bebé varón, pero con él avance de mi embarazo, se dieron cuenta que el vientre lo tenía más grande de lo normal y con estudios más exhaustivo lograron ver a mi princesa. Ya era tarde para dar marcha atrás cuando se dieron cuenta del embarazo gemelar ¿A quién quiero engañar? habría seguido con esto aunque desde el principio me hubieran dicho que eran dos bebés los que crecían en mi interior. Durante el embarazo hacía tareas como las que hacía de más chica, pero se ganaba muy poco y los bebes necesitan mucho. Yo les daría lo que más pudiera y lamentablemente eso no era nada. Vicky a pesar de sus propios problemas siempre estuvo ahí para mí y mis pequeños. A los 17 años empezó a salir con hombres más grandes que ella, los cuales le daban dinero a cambio de favores sexuales. Obvio eso no era legal, pero ¿quien iba a decir algo? Esos hombre no podían, porque serían ellos los que estarían en problemas, su papá cada vez estaba peor y ella de última, decía que disfrutaba de lo que hacía. Muchas veces me Insistió para que saliera con ella, ya que después de su mayoría de edad, empezó a recorrer las calles en busca de trabajo. Pero no, eso no estaba en mis planes. Trabajé en casa de familia, hasta que la mujer me acusó de seducir a su esposo y a su hijo. Cosa que no haría jamás. Maldito cuerpo el que me tocó. Eso me llevó a que nadie quisiera contratarme, busque por mucho tiempo trabajo y no fue nada fácil. Seguí yendo a pedir a las casas de siempre, todo por mis pequeños. Como digo siempre, no hay nada que no haría por ellos. Cuando le situación me hizo tocar fondo decidí aceptar la propuesta de Vicky, pero no contaba con que su idea fuera irme del país - Dijiste que no querías que tus hijos supieran a que te dedicas - Fueron sus palabras - Si lo haces al otro lado del mundo jamás se enterarán - No tengo como irme Vicky, si no tengo para comer ¿Cómo piensas que tendré para un pasaje a Europa? y ¿Qué se supone que haré allá, sola? - Por eso no te preocupes, el pasaje lo mandan para la fecha que tu decidas - ¿Qué? ¿Cómo así? ¿Quién lo manda? - Una colega, resulta que le comenté tu situación, me pidió algunas fotos tuyas para mostrarlas a su jefe - Juntó sus manos pidiéndome perdón - Y yo se las envié, quedaron fascinados contigo y ellos son los que se encargan de tu pasaje y tu estadía. - No lo puedo creer - Esto es una locura Vi, siento que me estoy arrepintiendo. - No, ahora no, es tu oportunidad de salir adelante. Podrás salir y sacar a tus niños de este podrido barrio. ¿No deseas que tus niños vivan en una casa que cuando llueve no entre el agua? ¿No quieres mandarlos a una escuela decente? - - Si, claro que si - Eso es. Tengo que hacerlo - Está bien Vicky, avísame cuando y me voy. - Ella se sonrió - Cuidaré a tus hijos y lo sabes ¿Cierto? - Claro que lo sé, mamá también estará allí. Y si me va tan bien como alegas, podré mandarles dinero para que a ellos nos les falte nada. Con ese pensamiento en la cabeza, fue que me dirigí a mi casa, a hablar con mis pequeños y mi mamá, la cual no estaría muy feliz por mi decisión. De lo que no estoy segura es de decirle a lo que verdaderamente voy allí.
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